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8 (+1) cosas que no sabías de Alpine: datos curiosos de la firma francesa

Quizá no mucha gente conocía en profundidad a la marca francesa hasta que Fernando Alonso volvió a la Fórmula 1 con ella, pero Alpine guarda muchos secretos que vale la pena conocer.

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A finales del año 2020 se conoció que el equipo Renault de Fórmula 1 iba a cambiar su nombre y sus colores por los de Alpine. Hasta que se produjo ese anuncio, es probable que mucha gente no supiese demasiado acerca de los entresijos de esta marca de coches. Y es que, para empezar, casi nadie sabía cómo pronunciarlo: si tal y como se escribe, “alpain” o la forma correcta en la que explicaron los miembros de la escudería en un vídeo.

Por todo ello, en TopDriverz vamos a desgranar 9 cosas que no sabías de Alpine con el fin de que los lectores os sorprendáis y, de paso, obtengáis ciertos conocimientos sobre una de las firmas de autos deportivos de renombre. Así que no os podéis perder lo que viene a continuación en las próximas líneas.

Te sorprenderán: las curiosidades de Alpine que nadie conoce

Tras esta introducción de rigor y de contextualización, es el momento adecuado para ir al grano e ir contando, de manera individualizada, esa serie de curiosidades que hemos prometido contar al comienzo. Allá vamos.

1. Es muy reconocida en Francia

A pesar de que en el exterior quizá no fuera tan conocida, Alpine es una casa icónica en su Francia natal que, sin embargo, pasó grandes dificultades durante algunas épocas y de ello hablaremos en profundidad más adelante. Se trata de un fabricante de vehículos que fue fundado en el año 1955, por lo que a sus espaldas tiene cerca de 70 años de vida y trayectoria.

Su primer gran pelotazo fue el Alpine A110 en 1970, ya que puso a la marca en el mapa gracias a su llamativa estética y el buen desempeño que mostraba en el Mundial de Rallyes (WRC).

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2. El logo está inspirado en un lugar

Jean Rédélé fue quien fundó Alpine en su localidad de Dieppe aquel 1955 ya mencionado. Fue un mecánico francés que se forjó una gran reputación a base de triunfos con un Renault 4CV, el cual decidió perfeccionar en 1946 bajo su propio criterio para participar en la Copa de los Alpes, el Tour de Francia y demás citas automovilísticas.

Su compañero de batallas estaba modificado, y con él se impuso en una serie de carreras alpinas que se celebraban en aquellos tiempos. Por ello, Rédélé decidió llamar a su creación así.

3. Siempre ligada íntimamente a Renault

A Rédélé la pasión le vino de familia, ya que era hijo de un mecánico, Emile, que también se había dedicado a la competición. Y es que había trabajado codo con codo con el piloto Ferenc Szisz, ganador del Gran Premio de la Sarthe en 1906 como corredor oficial de Renault. Emile tenía un concesionario de Renault precisamente en Dieppe, el cual fue abierto por petición de Louis Renault. Tras acabar la carrera de estudios comerciales en París, con 24 años se hizo cargo del establecimiento.

En sus orígenes, Alpine se dedicaba principalmente a preparar coches de Renault para la competición, de manera que les aportaban un aspecto totalmente distinto que, a su vez, les reportó victorias importantes y notoriedad más allá de las fronteras del país galo. Rédélé fue contratado por la marca de los rombos tras sus grandes actuaciones, donde estuvo trabajando entre los años 1951 y 1954.

4. El primer Alpine de la historia forjó su popularidad en la competición

Con la base del Renault 4CV, Rédélé se puso manos a la obra en 1952 para crear el primer Alpine de la historia, que tomó parte en las Mil Millas ese mismo año y acabó ganando la carrera, lo que demostró su talento como creador de grandes obras de arte hechas coche. Y es que a ese éxito le siguieron varios más: la Lieja-Roma-Lieja, la Copa de los Alpes, el Rally de Montecarlo, etcétera.

Esto hizo que muchos pilotos suspirasen por tener en sus manos un Alpine a la hora de competir, ya que eran coches que ofrecían un buen comportamiento y fiabilidad. Por ese gran interés de los profesionales, decidió lanzar una serie limitada que constaba de una carrocería de fibra de resina de vidrio: el Alpine A106. Más tarde, salió su versión berlina bajo el nombre de Alpine A108 Esa serie limitada que fue catapultada por los éxitos en la competición coincidió con la creación de la Sociedad de Automóviles Alpine con sede central en la localidad de su fundador y donde se creó el modelo.

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5. Ciertos modelos cambian de nombre de un país a otro

Al igual que hacen algunos fabricantes a día de hoy, Alpine comercializa algunos coches que cambian de nomenclatura en base del país en el que se vendan. Por ejemplo, el Renault Copa Turbo recibe este nombre en España, pero en Reino Unido las versiones deportivas del R5 eran conocidas como Gordini. Esa tónica se mantenía en Francia, donde Alpine como constructor daba su nombre al Renault 5 Alpine y, posteriormente, al Alpine Turbo.

6. España y Bulgaria, grandes productores de Alpine

Probablemente esta sea una de las curiosidades que más pueden sorprender a los internautas que consultáis este humilde portal. Durante algunos años, en España se produjeron varios modelos de Alpine, tarea de la que se encargaba FASA, la sociedad que se dedicaba a fabricar los coches de Renault bajo licencia en Valladolid y que luego se puso manos a la obra con estos.

No obstante, las mecánicas con las que trabajaban no eran tan potentes como las que se empleaban en Francia. Eran los años 60´´ España se estaba empezando a recuperar de la penumbra que había dejado la Guerra Civil y el Seat 600 era el modelo más común de ver en las calles, y que simbolizaba, en parte, el progreso económico en el que se encontraba el país español, lo que provocaba que el Alpine, un deportivo de pura cepa, estuviera muy solo.

Entre los años 1967 y 1978, la fábrica de Valladolid produjo los coches deportivos franceses por antonomasia con motores de 1.000, 1.200 y 1.400 centímetros cúbicos, lo que a su vez les convertía en los únicos que se hacían en España. Sin embargo, en los últimos años de producción el Alpine A110 ya estaba un poco anticuado, aunque sus prestaciones eran dignas de elogio. En cualquier caso, no se evitó que las ventas se desmoronasen y, quizá por ello, se decidió no repetir estrategia con su sucesor: el Alpine A310.

Como hemos adelantado en el título de este epígrafe, Bulgaria también fue escenario de la fabricación de modelos de Alpine con versión propia. La obra recibía el nombre de Bulgaralpine (no se lo curraron mucho la verdad), se fabricó entre los años 1967 y 1969 en la localidad de Plovdiv gracias a una colaboración entre la firma francesa y ETO Bulet.

Se trataba de un coche destinado principalmente a clubes deportivos y equipos de carreras, que contaba con un diseño propio y una carrocería que estaba hecha de fibra de vidrio. Sin embargo, no hay certeza absoluta acerca de la cantidad de unidades se hicieron, pero las cifras se mueven en una horquilla de entre 60 y 150 antes de que la producción llegara a su fin en 1969.

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7. En su fábrica se ensamblaban los Renault Sport

Derivado de algunas de las cosas que se han comentado al principio y de las que vamos a seguir hablando, en Dieppe se responsabilizaba del ensamblaje de los vehículos deportivos y de competición de Renault. Esto empezó a hacerse a finales de los años 70 y por sus manos pasaron el Renault R5 Turbo, el Renault Sport Spider, el Clio RS y el Mégane RS. La última obra maestra fue el Clio RS de cuarta generación.

Todo ello ocurrió porque en 1973 la firma del rombo compró el 70 % de Alpine a causa de la crisis del petróleo, hecho que motivó el principio del fin de la trayectoria en el mundo de la competición y que la división deportiva cambiase de nombre a Renault Sport y se convirtiera en el departamento de carreras de Renault.

8. Lanzó solamente ocho modelos propios en casi 70 años

Tal era la dependencia que tenía de Renault que Alpine solamente lanzó al mercado unos ocho coches propios en un periodo de tiempo que roza las siete décadas. El historial estaba conformado por los ya nombrados Alpine A106 y A108, así como por los que vienen a continuación: A110, A310, GTA, V6 Turbo, A610 y la “reencarnación” A110 que data de 2016.

9. Estuvo en serio peligro entre 1995 y 2016

La producción estuvo parada durante muchos años, concretamente 21, lo que también influyó en lo que se acaba de comentar con la escasa cantidad de coches propios lanzados al mercado. Hubo intentos de Lotus por resucitar la marca, pero Renault se negó rotundamente y en 2014 se hace con el control total de la casa en pos de relanzarla.

Para ello, sacó el prototipo del Alpine A110 “resucitado” que saldría al mercado dos años más tarde (2016), con la esencia del anterior pero con la tecnología del presente siglo y una prioritaria relación peso/potencia para asegurar una óptima experiencia de conducción.

Los cambios en la dirección de la compañía de los rombos también ha tenido culpa, ya que su CEO, Luca de Meo, quiere que Alpine llegue a ser una especie de Ferrari dentro de la empresa, con su propuesta de coches superdeportivos y un enfoque en la competición que se palpa con la escudería de la F1 y la llegada del bicampeón español Fernando Alonso.

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