8 consejos para no dañar el embrague de tu coche (paso a paso)

Reparar un embrague es una de las averías más caras que podemos encontrar dentro del mundo de la automoción. Los malos hábitos y vicios han provocado que este mecanismo se desgaste prematuramente. Vamos a ver cómo alargar su vida útil.
Consejos no dañar embrague

Sin lugar a dudas, el embrague es una de las piezas que más respeto provoca entre los conductores; bien por su elevado coste de reparación (más de 1.000€), o bien porque es el mecanismo principal de todo vehículo manual. En relación, se trata de un componente aparentemente sencillo, sin embargo, ante unos malos hábitos, se puede estropear rápidamente dado su continuo uso.

Partimos de la base de que cualquier comportamiento inadecuado al volante, además de poner en riesgo nuestra seguridad y la de nuestros acompañantes, afectan también a la mecánica del coche. De hecho, una vez nos sacamos el carnet de conducir, es muy común que adquiramos rutinas contraproducentes al óptimo mantenimiento del vehículo. Por desgracia, la mayoría de ellas son consecuencia del miedo y respeto a la carretera, como el miedo a soltar el embrague.

¿Qué es el embrague?

El embrague es esa pieza que separa o junta el movimiento giratorio del motor con el cambio de marchas. También, se puede entender como el primer elemento mecánico que se encarga de que la fuerza del motor se transmita a las ruedas pasando previamente por la caja de cambios y la transmisión.

Es utilizado para reducir o aumentar la velocidad. En ese proceso, cuando pisamos el embrague, estamos desacoplando el disco de embrague del volante motor para engranar una marcha. En el momento en que dejamos de pisar el pedal, la fuerza del motor pasa a la transmisión y el vehículo empieza a rodar o adquiere una nueva marcha.

En definitiva, si no existiera el embrague, los piñones chocarían entre ellos y el cambio se rompería, lo que hace honor a la emblemática frase de: “ha rascado el coche al meter una marcha”. En un coche manual, el embrague se acciona pisando el pedal situado más a la izquierda. No obstante, un coche automático no utiliza embrague, por lo que solo tiene dos pedales: uno de freno y otro de gas.

Consejos para no romper el embrague antes de tiempo

Lo más común en un embrague averiado es que la sensibilidad se acabe desgastando debido a un mal uso del conductor. En relación, resulta complicado que dichas reparaciones sean cubiertas las garantías, por lo que ya podemos estar bien preparados para un elevado desembolso de dinero.

En el artículo de hoy, intentaremos poner fin a tus malas costumbres ofreciendo una batería de 8 consejos para que la vida útil de tu embrague sea lo más larga posible.

1. No apoyes el pie en el pedal del embrague

Quizás no lo sepas, pero existe un reposapiés a la izquierda del pedal de embrague, ¿su función? Muy sencilla: que el pie izquierdo no quede apoyado en el embrague. La gran mayoría de conductores tienen el mal hábito de dejar en reposo su pie sobre el pedal del embrague. Ya sea por comodidad o por vicio, dicha costumbre ha borrado del mapa el reposapiés situado en el extremo izquierdo de los pedales.

En relación, muchos conductores noveles prefieren, por miedo, tener cerca el pie izquierdo del embrague para cualquier situación que se les pueda presentar. Tan cerca que terminan apoyando el pie en el pedal dañando así, la estructura interna del bloque motor.

Por esta razón, siempre que no estés engranando una marcha debes apoyarlo en el reposapiés. Y, conviene destacar, que jamás de los jamases, debes apoyarlo con el coche en marcha. En ese caso, cualquier mínimo toque que reciba el pedal puede generar rozaduras que destrocen por completo el sistema de embrague en pocos kilómetros.

Pie embrague

2. Evita soltar demasiado rápido el pedal

Soltar demasiado rápido el pedal del embrague resulta dañino y acorta su vida útil. Soltarlo demasiado rápido, o de manera desincronizada con los movimientos de la mano derecha, genera un estrés y rozaduras muy perjudiciales para los intereses de nuestro embrague.

No por hacer el cambio de marchas más agresivo somos más deportivos, es decir, si creemos que la agresividad en nuestros gestos puede darnos ese plus de deportividad, vamos muy equivocados. Lo único que conseguimos si continuamente embragamos soltando el pedal demasiado rápido, es desacompasar los timings para un óptimo rendimiento. De ahí, que soltar demasiado rápido el pedal, acabe rompiendo el embrague de un coche.

3. Pisa hasta el fondo para cambiar de marcha

Es tan perjudicial soltar rápido el pedal, como no pisarlo a fondo cuando cambiamos marchas. El resultado es el mismo: someter el bloque de la transmisión a unas fricciones que hacen que el embrague dure mucho menos. Parece obvio, pero asegúrate de que tu asiento está bien ajustado y que te resulta cómodo pisar cada uno de los pedales.

De esta manera, nos aseguramos de que podemos pisar a fondo el pedal de embrague sin que nos resulte molesto. En relación, piensa en la cantidad de kilómetros que recorre nuestro coche en un mes y, además, súmale los repetidos cambios de marcha que comporta la conducción urbana. De modo que resulta casi obligatorio, evitar “rascar” demasiado el embrague cada vez que engranamos una marcha, písale a fondo, estarás contribuyendo a alargar su vida útil.

Pisar fondo embrague

4. En parado, desengrana y punto muerto

Otro mal hábito es el de pisar el pedal de embrague durante una detención, ya sea un semáforo o una pequeña congestión. Mantener pisado el embrague genera un estrés innecesario y unas fricciones que desgastan el disco. Además, si cuando nos detenemos frente a un semáforo no pisamos a fondo el pedal en este mal hábito, también se produce un desgaste de cableados y muelles que pueden resultar fatales a largo plazo.

Sin lugar a dudas, lo ideal es que durante una detención (sea el motivo que sea), desengranes, pongas el cambio de marchas en punto muerto, y liberes la presión ejercida sobre el pedal de embrague. Por consiguiente, este hábito también es útil para aquellos coches que posean el Start Stop. Ese sistema diseñado para ahorrar combustible y que detiene el motor cuando soltamos el embrague y nos situamos en punto muerto.

5. Controla el punto de embrague

A continuación otra de las situaciones que genera mayores daños a medio y largo plazo al embrague: no tener un buen control del “punto de embrague”. Pero, ¿Qué entendemos por punto de embrague? Es el punto del recorrido del pedal del embrague en el que podemos soltar el freno para que el vehículo inicie la marcha y, seguidamente, pisar suavemente el acelerador para ganar velocidad a la vez que soltamos por completo el embrague.

Esta situación es quizás la que mayores quebraderos de cabeza genera en los conductores noveles. Todos y cada uno de ellos odian tener que detenerse y reanudar la marcha en una pendiente. Y, podemos decir con certeza, que se sale de la autoescuela sin aún tener dominado este concepto.

La ejecución ha de practicarse sin miedo y con desparpajo, es decir, si lo hacemos de manera dubitativa el coche se calará en cada intento. Este proceso de aprendizaje perjudica (a largo plazo) nuestro sistema de transmisión y embrague si desistimos en los intentos de mejorar. Por lo que, desde TopDriverz, queremos insistir en no tirar la toalla y tener la constancia necesaria para controlar el “punto de embrague” sea cual sea la situación. Sabemos que no es fácil, pero la vida útil de tu vehículo lo agradecerá, no destroces tu embrague.

Controlar embrague

6. Arranca con suavidad para que el embrague no patine

Lo más recomendable es iniciar la marcha soltando el embrague y acelerando sin que el motor supere las 1.300 revoluciones por minuto. Además, aconsejamos esperar un par de minutos hasta que el motor adquiere una temperatura idónea para iniciar la marcha (especialmente en motos). ¿Por qué? Porque normalmente los conductores conducen en un contexto urbano plagado de arrancadas y paradas. De ahí que adquirir una temperatura óptima del bloque motor, sea beneficioso a la hora de cuidar el embrague.

7. Coordina el movimiento de la mano con el pie

En ninguno de los casos debes accionar la palanca del cambio de marchas sin tener el pedal del embrague pisado a fondo. Pisa con decisión el pedal antes de mover el pomo, y no lo sueltes hasta que hayas engranado la nueva marcha. En consecuencia, es muy recomendable dejar a un lado el feo vicio de apoyarnos encima del pomo mientras conducimos, esta mala (y extendida) praxis deteriora el mecanismo de la caja de cambios debido a un aumento injustificado de fricciones.

8. No abuses en exceso del embrague

Para terminar, hay que dejar a un lado los usos creativos que atribuimos al embrague. Sea por miedo o por mal vicio, hay quien deja pisado el embrague durante una bajada para que así, el vehículo caiga solo. Este tipo de abuso no solamente nos acerca a la fecha de caducidad del embrague, sino que hacerlo, pone en peligro nuestra seguridad ya que liberamos todos los engranajes del automóvil dejándolo a merced de su propio peso.

No abusar embrague
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