Los 6 tipos de coches deportivos (y sus diferencias)

Los coches deportivos son los principales escaparates de las grandes marcas, acaparan todos los focos y son una muestra de la capacidad tecnológica que desarrollan sus ingenieros. Veamos cómo se clasifican.
Tipos coches deportivos

¿Por qué las marcas siguen apostando por los deportivos si cada vez se ven menos? Hay muchas variables sociales y económicas capaces de responder esta pregunta, no obstante, en la mayoría de ocasiones la moda no entiende de factores. Los cambios en las tendencias de los mercados (en este caso el del automóvil) no siempre se deben a razones de peso, es decir, puede suceder que del día a la mañana los gustos y las preferencias de las personas cambien y lo que era trending pase a ser secundario.

De ahí que buscar una razón de la pérdida de cuota de mercado de los coches deportivos, quizás sea perder el tiempo. Es evidente que los deportivos se han quedado atrás en las ventas por segmentos, conviene subrayar que hay cuatro segmentos que destacan sobre todos los demás: los utilitarios, los compactos, los SUV pequeños y los SUV compactos. Lo que se traduce en que ha habido un cambio en las tendencias y las personas anteponen el confort y la practicidad a la potencia y la deportividad.

A pesar de todo, los consumidores no dan la espalda del todo a los motores potentes. Los escalones de potencia suelen ser comunes entre la mayoría de fabricantes. Por este orden, los más populares entre los usuarios son: 95-105 CV, 115-125 CV, 145-155 CV.

Así que, a nuestro entender, los coches deportivos nunca dejarán de existir porque representan el prestigio de las marcas, tan simple como esto. Los deportivos son el mejor escaparate que tienen los fabricantes para demostrar al mundo las potentes tecnologías que desarrollan sus ingenieros. Por tanto, por muchos modelos mundanos que fabriquen, los deportivos siempre estarán en el punto de mira a la hora de criticar positiva o negativamente la marca.

¿Cómo se clasifican los coches deportivos?

No debemos confundir nunca entre un coche que presenta un acabado deportivo y un coche deportivo. Lo que realmente define a un coche deportivo es su interior y prestaciones. Un coche deportivo generalmente es un coche pequeño, bajo, diseñado para dar respuestas rápidas en carretera y que sea fácilmente manejable a altas velocidades.

Por lo tanto, los vehículos normales con equipamiento deportivo, no son deportivos, son vehículos que se acercan a la definición ofreciendo un automóvil con mayor rendimiento que las unidades básicas. Pero, ¿Por qué decimos esto? Desde TopDriverz queremos dejar muy claro que una unidad básica con intenciones deportivas no va a responder ni dar respuestas similares a las de un deportivo, por esta razón hacemos un llamamiento a la prudencia y lanzamos el siguiente recordatorio: los coches deportivos son aquellos diseñados para ofrecer un alto rendimiento con capacidades similares a las de un coche de circuito.

En definitiva, un coche no es deportivo por ser rápido. Hay otros factores igual de importantes que entran en juego aparte del motor como es el reparto del peso sobre los ejes, la suspensión, la dirección, la posición del motor, la aerodinámica, la transmisión o el volumen de producción. Sin más dilación, os presentamos los 6 tipos de coches deportivos y sus diferencias.

1. Deportivo o roadster

Los coches que pertenecen a este segmento cuentan con un tratamiento especial que los hace diferentes de los demás. El motor es su principal carta y, en diferentes puntos de la carrocería, se diferencia del resto de turismos. Los deportivos suelen ser cercanos en tamaño a los del segmento B, C y D. Cuentan con una suspensión que añade estabilidad en la pisada de las ruedas sobre el asfalto, un kit de frenos que aumenta notablemente la potencia de frenado en cualquier circunstancia; una altura a la carretera muy reducida y un diseño aerodinámico capaz de vencer al aire con mayor facilidad que un turismo. Ejemplos de ellos son el Audi TT, el BMW M5 (sedán deportivo) o el Porsche Cayman.

Por otro lado, un roadster es la denominación de un deportivo descapotable y biplaza. Se trata de un concepto muy purista cuya idea se desarrolló en los años 50 y 60 del pasado siglo a través de la marca MG. Representan muy bien la esencia de la conducción deportiva, no obstante, cada vez se ven menos roadster por nuestras carreteras. Como ejemplo de roadster actual os mostramos el Mazda MX-5 o el ya mítico BMW Z3.

En esencia, un deportivo es suficientemente rápido para que te pare la policía, brindan una conducción envidiable frente a cualquier turismo básico y, sobre todo, como premisas esenciales, son divertidos y gratificantes de conducir. Podemos encontrar deportivos de tracción delantera, total, o trasera, y pueden cumplir con la función de vehículo de uso diario.

Coche deportivo

2. Hot hatch o compactos deportivos

Los hot hatch son las versiones deportivas derivadas de los modelos convencionales de los segmentos A, B o C con carrocería hatchback (los compactos). Son oscuros objetos de deseo para los amantes de la conducción deportiva que no sueñan con poseer un supercar o hypercar.

Los hot hatch o deportivos compactos son las versiones adulteradas de las unidades del segmento A, B o C más vendidas dependiendo del mercado, son modelos con motores muy potentes y con prestaciones deportivas que permiten a los devotos de lo sport quemar rueda con garantías. La cultura deportiva hot hatch está tan expandida que existen dos vías de producción: los ultra-potentes (Audi, mercedes-AMG y BMW) y los menos potentes pero más ligeros (Honda, Renault, Volkswagen, Peugeot y Ford).

Es tanta la delicadeza y la religiosidad de este segmento que cada marca ofrece unas prestaciones diferentes a la de los demás haciendo sus modelos únicos. En definitiva, una elección complicada pero a la vez muy entretenida para los apasionados de la conducción deportiva. Como ejemplo os dejamos el Mercedes-AMG A 45 4Matic, el Audi RS3 y el Honda Civic Type-R.

Compacto deportivo

3. Gran Turismo

Los Gran Turismo (GT) representan aquel tipo específico de coche de notable potencia diseñado para realizar largos recorridos, mezclado con prestaciones deportivas y el confort de una gran berlina. Son más grandes y pesados que otros deportivos, lo que los hace más agresivos en autopista; se caracterizan por tener dos plazas delanteras y dos traseras menos espaciosas comprometidas para un uso más puntual. Las unidades que cuentan con cuatro puertas se las denominan Grand Coupé.

Durante los años 20 las siglas GT eran sinónimo de competición, empezaron a popularizarse las carreras de larga distancia superiores a los 1.000 km (la Mille Miglia), actualmente, se sigue celebrando pero con una distancia más corta.

Las carreras poco a poco se fueron acortando, profesionalizando y haciendo más rápidas. Fue en ese momento cuando marcas como Alfa Romeo o la desaparecida Lancia empezaron a desarrollar un nuevo concepto de GT enfocado en la rapidez, agilidad, comodidad y espacio suficiente para llevar el equipaje. Con el paso del tiempo, los GT dieron el salto a las carreteras convencionales llevándose consigo las características de las carreras de largo recorrido.

Los Gran Turismo en la actualidad siguen con la misma esencia que antaño, podemos encontrar un gran número de marcas que fabrican modelos GT cumpliendo escrupulosamente el significado de sus siglas. Los GT modernos suelen vincularse mucho al lujo y a una comodidad extraordinaria mezclada con una deportividad agresiva pero a la vez refinada. En muchos casos, estas unidades representan el buque insignia de cada fabricante.

Las marcas que representan el concepto con mayor potencia son BMW, Mercedes-Benz y Aston Martin. Como ejemplos de Gran Turismo podemos encontrar el Aston Martin DB9, el BMW Serie 6, el Maserati Gran Turismo, el Mercedes-Benz CL o el Bentley Continental GT.

Gran turismo

4. Muscle Car

A la hora de hablar de los Muscle Cars debemos ir por partes. Empezando desde el principio, un Muscle Car se definía como aquel coche americano de tamaño mediano, que montaba un motor de 8 cilindros y que tenía un precio razonable (siempre orientado a las altas prestaciones). No obstante, con el paso del tiempo su definición fue cogiendo otra dirección (a diferencia de los GT fieles a su origen).

El significado de los Muscle Car cambió y se metieron de lleno en la deportividad; actualmente se los identifica como vehículos deportivos muy pesados, equipados con un potente motor y un diseño agresivo sin necesidad de tener un precio asequible.

Los Muscle cars abarcan una gran gama de coches y modelos de diferentes tamaños y prestaciones, por esta razón, podemos decir que dentro de la categoría de los Muscle Car existen subclases: Full Size Muscle Cars (Chevy Impala SS), Intermediate Muscle Car (Pontiac GTO, Dodge Charger R/T), Specialty Muscle Car (Plymouth Superbird) y los Pony Cars (Ford Mustang). Como podemos intuir por sus nombres, el principal factor que diferencia cada subcategoría es el tamaño, no sus prestaciones. Para estas categorías, lo importante es el tamaño y la agresividad, luego va la potencia.

El buque insignia de este tipo de vehículos es sin duda el Ford Mustang, el auto deportivo por excelencia equipado con la mejor tecnología, un diseño espectacular tanto en interior como en exterior y una potencia abrasiva. Desde su lanzamiento en el 64, el Mustang se convirtió en el estandarte de los coches deportivos, en la actualidad, es todo un icono y cada nuevo modelo que sale al mercado acapara todos los focos.

Sigue manteniendo un balance perfecto entre rendimiento, potencia, y una espectacular agresividad plasmada en su diseño capaz de cautivar a cualquier amante de la deportividad. Eso sí, prepara bien tu bolsillo porque el Ford Mustang V8 consume nada más y nada menos que 18,54 L/100 km por ciudad y 18,58 L/100 km por carreteras secundarias.

Muscle car

5. Supercar

El término Supercar fue utilizado por primera vez por la revista TIMES para describir al Ensign six. A día de hoy, dicho término se usa para definir a los coches más innovadores, tecnológicos y de altas prestaciones que la industria del motor puede ofrecer. Las características principales que ha de cumplir un vehículo para ser considerado supercar son cinco: la tecnología, el diseño, las prestaciones, exclusividad y el precio.

Es interesante saber, que para llegar a la categoría de Supercar no es obligatorio cumplirlas todas, basta con cubrir bien tres de ellas. En nuestro caso, un Supercar deportivo será aquel que por encima de todo, cumpla por encima de las expectativas sus prestaciones en carretera. Generalmente, los supercars tienen más de 500 CV de potencia y no son tan utilizables para el día a día como los deportivos, la tracción delantera en estos automóviles queda descartada.

Como muestra un ejemplo: El Corvette Z06 tiene una potencia máxima de 659 CV a 5400 rpm, un par máximo de 881 Nm a 3600 rpm con una caja de cambios manual de 7 velocidades. Además, viste con un diseño que ha sido considerado como bien logrado y tecnológicamente está bien equipado. A pesar de todo, su precio es relativamente bajo (80 mil dólares), menos de la mitad que otros Supercars. Aun así, el Corvette Z06 se considera un Supercar.

Supercar

6. Hypercar

En esencia, un hypercar se trata de un vehículo que cumple los máximos estándares en cuatro apartados bien diferenciados (obviando el precio): tecnología, prestaciones, exclusividad y diseño. Decimos en esencia, porque no existe una definición acurada que defina el término hypercar.

Así pues, un hypercar ofrece más de todo, es la cima, el techo al que es capaz de llegar la industria de la automoción en ese momento. En términos prestacionales, representan esa potencia, cilindrada, y par motor a la que un supercar jamás podrá llegar. Cruzar la barrera entre supercar e hypercar no es fácil. El coche en cuestión debe “reventar” los apartados a los que es sometido y está obligado a llevar al límite todas sus características. En relación, los Koenigsegg, los Shelby y los Bugatti (los tres que se disputan la corona), deben contar con una potencia de mínimo 1000 CV, una tecnología rompedora, un diseño aerodinámico inigualable y una exclusividad sólo comparable entre ellos junto a un precio estratosférico.

Como inciso, los hypercars, aunque no lo parezca, deben cumplir ciertas restricciones ya que son considerados turismos o coches de carretera. No obstante, si hablamos de estas tres marcas, ninguno de sus modelos insignia bajan de los 1.400 CV. El auge definitivo de los hypercars llegó con el trío titánico formado por el Ferrari LaFerrari, el Porsche 918 y el McLaren P1. Actualmente, el coche con más potencia del mundo es el Lotus Evija con 2000 CV.

Hypercar
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