Las 7 diferencias entre los coches a gasolina y los coches diésel

Una de las grandes preguntas cuando uno se compra un coche nuevo o de segunda mano es “¿diésel o gasolina?”. Para dar con la respuesta debemos conocer las diferencias entre ambos tipos de coches.
Diferencias coches gasolina coches diesel

Comprar un coche nuevo no es una decisión fácil. Se trata de una de las inversiones más importantes y costosas de una persona tan solo por detrás de la vivienda. Para dar con el vehículo adecuado entran en juego múltiples factores, y acertar con el que mejor se adapte a nuestras necesidades a medio/largo plazo, es fundamental para que nos resulte rentable. En relación, el consumo de un coche está muy relacionado con el tipo de combustible que usa, por lo que la elección entre un coche gasolina o diésel no es una cuestión menor.

En la actualidad los motores diésel ya no son aquellos tipos de propulsores lentos, ruidosos y humeantes que estábamos acostumbrados a ver hace tres décadas. Se trata de motores refinados con buenas prestaciones y un filtrado de sonido que ya no hace sufrir a nuestros tímpanos; por consiguiente, ofrecen una amplia oferta de potencias capaces de alcanzar todas las categorías y segmentos.

Si nos fijamos en la tendencia del mercado europeo, la demanda de vehículos propulsados por motores diésel ha ido creciendo de manera exponencial. No obstante, la tendencia se está invirtiendo a favor de la gasolina a raíz del escándalo de las emisiones ilegales y por las exigentes normativas impuestas por la UE. En consecuencia, la mayoría de conductores se han visto obligados a cambiar sus vehículos, y al parecer, la gasolina se está imponiendo en los vehículos del segmento A y B.

¿Diésel o gasolina? ¿Qué dicen las cifras?

Hasta que no salieron a la luz los escándalos de las emisiones, el diésel era la opción más elegida entre los usuarios, llegando a ser un 70% de los coches matriculados en España en el año 2012. A pesar de su tremenda popularidad, la balanza comenzó a revertirse a partir del año 2015 debido a los escándalos de las emisiones diésel, lo que supuso un incremento de las ventas de los coches de gasolina.

Lo que tendría que haber sido algo puntual, se ha convertido en una tendencia ya que las diferencias en cuanto a contaminación entre ambos combustibles se han difuminado. A día de hoy, debido a las fuertes normativas de contaminación impuestas por los organismos internacionales y la pérdida de popularidad del diésel, este último ya no reina en solitario como años atrás. Por lo que cada segmento es una guerra abierta entre ambos combustibles, las fuerzas se han equilibrado y decidir cuál es la mejor opción de compra se ha vuelto un mar de dudas.

En el año 2020 la gasolina ya le ha ganado la cuota de mercado al diésel. En concreto, los coches a gasolina son un 52,7% del total, mientras que los diésel registran un 27,8%. A pesar de todo, las motorizaciones híbridas son el nuevo matagigantes: respecto al 2019 han doblado su cuota de mercado alcanzando un 16,3% comiéndole terreno a los gasolina que, pese a dominar, han pasado de un 61,2% al actual 52,7%.

¿Qué me conviene más: diésel o gasolina? 6 diferencias clave

Dejando a un lado las cuestiones medioambientales que tanto daño han hecho a las motorizaciones diésel, la mayoría de usuarios terminan decantándose por un motivo económico. ¿Cuánto consume el coche? Esta es la pregunta que todos nos hacemos antes de decidir si comprarlo o no; sin embargo, también es muy importante determinar las necesidades que tengas, es decir, en función del tipo de uso y el kilometraje que le des, el consumo variará y será más sencillo elegir una u otra opción.

1. Los motores diésel consumen menos

Las motorizaciones diésel consumen mucho menos que sus equivalentes en gasolina, además, dicho combustible es también más económico. Es decir, a igualdad de potencia, un motor diésel siempre gastará menos combustible que un gasolina; sin embargo, no leer más y quedarte solo con este dato sería un grave error.

Pero, ¿cuándo el diésel es una buena opción y cuándo no? Esto es lo verdaderamente importante. Los motores diésel necesitan alcanzar temperaturas óptimas durante la marcha para que el motor no sufra y los sistemas de control de emisiones rindan correctamente, lo que significa que necesitan cierto kilometraje para amortizar su compra. Sobre el papel, los diésel ofrecen un consumo tan bajo que ningún gasolina es capaz de igualar.

Motor diesel

2. Conducción extraurbana: coche diésel

Si a lo largo del año acumulas muchos kilómetros por autopistas, rondas o carreteras secundarias, el coche diésel es la mejor opción para tu economía. La razón es sencilla: el consumo de diésel en este tipo de vías es muy contenido. Por esta razón, cuantos más kilómetros se circulen, más se amortizará la compra de un vehículo diésel.

En relación, debemos tener en cuenta que el precio de compra de los coches diésel son más altos que los gasolina (unos 2.000€más), y para amortizarlos, hay que recorrer un buen puñado de kilómetros. Para amortizar una motorización diésel, lo ideal es recorrer a lo largo de la vida útil del coche unos 200.000 km, es decir, unos 25.000 km anuales. El concepto es sencillo, cuantos más kilómetros registre nuestro odómetro, más amortizamos la compra de un motor diésel frente a un gasolina.

3. Conducción urbana: coche gasolina

La conducción urbana se caracteriza por trayectos cortos repletos de paradas y arranques constantes. De manera que si no se llega a alcanzar la temperatura óptima, una motorización diésel sufre las consecuencias acortando la vida útil de sus sistemas de control de emisiones, y obstruyendo de manera prematura los filtros de partículas.

De ahí que las motorizaciones gasolina no necesiten tanto tiempo para alcanzar la temperatura adecuada para el correcto funcionamiento. De modo que si el uso que se le va a dar al coche es de ámbito urbano, la mejor opción es optar por una motorización gasolina. Por tanto, desde TopDriverz queremos dejar clara una cosa: si el uso del coche va a ser urbano, la mejor elección es un motor gasolina. Si cada día debes recorrer kilómetros por carretera para ir a tu lugar de trabajo, piensa en un diésel o un híbrido.

Coche ciudad

4. Estilo de conducción deportiva: gasolina

Si te gustan las sensaciones deportivas y tu prioridad número uno no es el consumo de combustible, los motores gasolina son tus mejores aliados. Esto se debe a que la potencia de este tipo de coches al subir revoluciones es mucho más alta que la de los motores diésel (potencia escasa a altas rpm). Como resultado, podrás disfrutar mucho más de las prestaciones de tu coche estirando las marchas y pisando gas a fondo. Ahora bien, del consumo de combustible mejor no hablemos, no se puede tener todo.

5. Coches grandes tipo SUV: diésel

A partir de los SUV de tamaño medio y segmentos superiores del resto de categorías, los motores diesel son claramente superiores a los gasolina, a pesar de un ligero cambio de tendencia en los últimos años.

Conviene subrayar que a medida que el vehículo es más grande y pesado, la diferencia de consumo entre un motor diésel y uno de gasolina se va acusando notablemente, siempre favorable al diésel. La evolución de los diesel a lo largo de los años ha sido evidente, han ido perfeccionando los sistemas de alimentación y fabricando turbocompresores de menor tamaño y de acoplamiento variable, lo que beneficia a los vehículos grandes tipo SUV, 4x4 o remolques manteniendo un consumo óptimo a la hora de desplazarse. En definitiva, buenos motores para vehículos grandes y distancias largas.

SUV diesel

6. Urbanos y turismos pequeños: gasolina

Por el contrario, si tu coche pertenece a un segmento que es inferior en cuanto a tamaño al de un SUV y lo conduces en ciudad, los turismos de gasolina son la mejor opción. Siempre mirando a largo plazo, los motores gasolina son los más indicados para circular dentro de núcleos urbanos ya que son los que mejor se llevan con las paradas, arranques, acelerones, velocidades bajas y trayectos cortos.

Te conviene saber que esto es solo desde un punto de vista económico, es decir, para un conductor novel tener la sensación de acelerar sin esfuerzo puede ser un punto de inflexión positivo a la hora de templar sus nervios al volante. Cosa que solo se puede hacer con un motor diésel. Como conductores siempre tenéis que poner sobre la báscula los pros y los contras y ver cuáles son los que de verdad pesan más.

7. Los diésel son más costosos de mantener

Frente al ahorro de combustible de los diésel frente a los gasolina, hay que tener en cuenta que en la mayoría de casos hay que hacer un gran número de kilómetros (entre 100.000 y 200.000 km) para amortizar la compra.

Además, hay que añadir que el coste de mantenimiento de un motor diésel es mucho más elevado que el de un gasolina. Los sistemas catalíticos que usan los diésel para reducir sus emisiones son más caros cuando toca sustituirlos. Por esta razón, la conducción urbana acorta su vida útil ya que no pueden regenerarse.

Asimismo, para luchar contra las altas emisiones de NOx que desprenden y cumplir con la normativa Euro 6, los modelos diésel más nuevos y pesados añaden un sistema de reducción catalítica que es conocido como AdBlue. El AdBlue cuenta con un depósito independiente que se debe rellenar cada 10.000 o 15.000 km según indique el coche.

Y para terminar, como el precio del diésel es mayor que el de la gasolina, el precio que debemos pagar para obtener un seguro a todo riesgo se sitúa entre un 10 y un 20% por encima del de un gasolina.

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