Michèle Mouton: biografía de una campeona entre hombres

No tiene el renombre de otros grandes pilotos de rallies porque el destino se interpuso entre ella y el campeonato mundial, pero Michèle Mouton es una de las más grandes de la historia. ¿Quieres conocer su asombrosa vida?
Michèle Mouton

Michèle era muy guapa y tenía mucho carácter. Eso impresionaba a sus rivales masculinos, que se consideraban superiores a una mujer. Eran otros tiempos. Y con historias que se quedan en el cajón de los viejos amantes de las carreras de coches. No obstante, cuando recorremos la historia de los rallies, el nombre de Michèle Mouton sobresale de entre el resto.

Biografía de Michèle Mouton (1970 - actualidad)

Nacida en 1951, en la ciudad de Grasse, la capital del perfume provenzal, siempre estuvo muy unida a su padre, quien le inculcó la pasión por los coches y la pasión por ganar. En la cama, mientras le contaba cuentos, también le decía que no habría ni bosques ni lobos ni príncipes azules que le impidieran ser lo que quisiera ser.

Creció con los coches y, al fin, alcanzó una parte de su sueño, ya que en 1973 debutó en el Rally de Montecarlo como copiloto (repetiría en 1975) y se sintió preparada para asumir un reto más grande. En 1974 debutó aquella joven de 23 años en el Tour de Córcega con un Alpine Renault A110. Quedó la doceava y se rumoreaba que había utilizado un motor especial, cosa que nunca se demostró.

Siguió compitiendo en carreras femeninas y mixtas y, cuando no abandonaba, iba mejorando sus registros. En las 24 horas de Le Mans de 1975 demostró el talento que tenía. En 1977 fichó por el equipo Fiat France, para ser la compañera de Jean-Claude Andruet. La cosa ya iba en serio.

Las credenciales de una luchadora

Pero quedémonos en 1977. Fiat le dio un Fiat 131 Abarth, un coche que Mouton definía como “un gran camión”. En el Tour de Córcega de aquel año finalizó octava. En los tres siguientes, quinta. En 1978 con un Lancia Stratos, quedó séptima en Monte Carlo. En el RACE Rally de España de 1977, había conseguido una victoria merecida, al mando de un Porsche Carrera RS. En 1978 ganó el Tour de France con el Fiat 131 Abarth. Michèle estaba consiguiendo buenos resultados, pero parecía que no podía pasar de puestos que serían mediocres para un hombre. Ella, pero, no se rendía esperando la oportunidad de demostrar que era una ganadora. Y se lo debía a su padre.

En 1981 Audi la fichó porque veía en ella un complemento ideal para Hanu Mikkola. Era evidente que Mikkola iba a competir el título, ella estaba allí más bien por motivos publicitarios. Promocionar a una mujer les daba un toque diferencial con la competencia. En el Rally de Portugal de 1981 conoció a Fabrizia Pons, la que sería su copiloto, formando una temible pareja. Fabrizia tenía ya experiencia como piloto porque de 1976 a 1979 había estado compitiendo en los rallies y había conseguido una novena posición en el Rally de Sanremo de 1979.

Con su Audi S1, el 10 de octubre de 1981 se alzó con la victoria en el Rally de Sanremo, uno de los circuitos más imponentes del mundo. Dicen que el que gana en San Remo, se convierte en el rey de los rallies. Pues ahora el trono lo tenía una reina. Era la primera mujer que ganaba un rally y en su primer año como profesional. El público estaba exultante, los rivales no entendían qué estaba pasando. ¿Empezaría a forjarse una leyenda?

Michèle Mouton joven

Un año para las campeonas

1982 había empezado con más esperanza para Michelle Mouton. Aquel era su año, el año para culminar sus sueños. Su padre la miraba al salir de casa, con aquella cara que solo ponen los padres orgullosos de sus hijos. No obstante, en la primera carrera en Monte Carlo, Michele y Fabrizia se estamparon contra una roca. En la siguiente carrera, el Rally de Suecia, volvió a chocar y, aun así, terminó quinta.

En Portugal se alzó con la victoria exhibiendo un dominio incontestable. Ganó el Rally de la Acrópolis y se acercaba al favorito, Walter Röhrl. Y cayó la victoria en Brasil, también. Se lo jugarían todo en las últimas carreras. Ella no quería ir a África, pero la marca le obligó a ir para competir por el mundial de constructores, que Audi quería arrebatar a Opel.

El ambiente se estaba caldeando: Röhrl dijo a un periódico que el Audi Quattro era tan superior que, con un mono al volante, también podrían ganar carreras. La rivalidad estaba al límite, pero Mouton partía con ventaja. La ventaja de no rendirse jamás.

Michèle Mouton rally

Costa de Marfil: el trágico final

Pero el destino tenía reservada una mala jugada para nuestra protagonista. Costa de Marfil, octubre de 1982. Al encontrarse, Walter Röhrl la saluda con una sonrisa, ella responde con una mueca de bravura y garra. El país africano decidiría al campeón o campeona del mundial. Los niños marfileños salían de sus casas corriendo para ver a los contendientes. Las mujeres se ilusionaban con aquella mujer francesa. Los hombres tomaban asiento. Para uno de los dos, aquella carrera supondría la gloria, para el otro, el infierno. Mouton afirma a los medios: “El título mundial no significa nada para mí. El campeón mundial es quién gana los rallies.”

Michèle Mouton empezó yendo a por todas, no tenía dejar ninguna opción a Röhrl. Ya sacaba una buena ventaja a sus competidores. Veamos qué dice La Vanguardia del 30 de octubre de 1982: "La francesa Michèle Mouton (Audi Quattro) encabeza el Rally de Costa Marfil, prueba puntuable para el Mundial. Segundo es el finlandés Mikkola (Audi Quattro) a 8 minutos y tercero el alemán Röhrl (Opel) a 20 minutos. Solo quedan 15 equipos de los 65 que iniciaron la prueba".

Una prueba, sin duda, durísima. Quedaban pocos corredores en carrera, solo los mejores. Los niños saltaban de alegría a cada derrape y salto, las mujeres miraban a sus maridos porque podían demostrar que eran mejores que ellos, los hombres callaban y disfrutaban del espectáculo. Michèle Mouton sería la nueva campeona del mundo de rallies…

Como ya hemos dicho, a veces el destino es cruel. Resultaba que una llamada desde Francia había trastocado la historia y, con ella, el destino de nuestra protagonista. Antes de comenzar aquel rally, el Sr. Mouton, su padre, había fallecido. El mundo se paró. ¿Cómo afectaría esta terrible noticia a Michèle? ¿De qué sirve la gloria si no la puedes saborear junto a los que más te han querido y apoyado? Ella solo hablaba de los coches, de la carrera, no hablaba de su padre con nadie, solo quería ganar: esta había sido la última voluntad de su padre, que ningún bosque, ni lobo, ni Röhrl cualquiera la detuviese. No obstante, no hay hija que no siente un gran dolor al perder un padre. El desenlace quedaba en el aire, porque la carrera era larga y, sin duda, Michèle estaba afectada.

El 1 de noviembre, a solo 500km de Abijan, la capital del país y final de la carrera, Mouton se salió de la pista y el coche se volcó. Tenía 18 minutos de ventaja sobre Röhrl. Y abandonó. Decidió abandonar cuando ya lo tenía todo hecho. Ella, que, si hubiera hecho falta, hubiera empujado el coche los 500km para poder ganar.

Michèle Mouton quedó segunda en el mundial. Walter Röhrl, aquel exchofer de obispos en Ratisbona, ganó y demostró que los hombres estaban más capacitados para correr que las mujeres… O eso creían todos los corredores masculinos de la época. Ha habido mucho debate sobre si Mouton y Pons hubieran podido ganar aquel mundial. La verdad es que sin el accidente de Costa de Marfil y la muerte del Sr. Mouton, Michèle llevaba suficiente inercia como para ganar el mundial sin problemas. No obstante, la historia no se escribe con ucronías.

Michèle Mouton biografía

La vida sigue: el salón de la fama

Aunque se había ganado el respeto de muchos contrincantes y la marca seguía confiando en ella, no volvió a igualar aquel segundo puesto. Siguió corriendo hasta 1986 con Audi y Peugeot. En 1985 con su Audi S1 llegó a los EUA para competir en el Pikes Peak International Hill Climb. Batió un récord de velocidad y fue la primera mujer extranjera en ganar en EUA.

Entonces pasó al mundo de los negocios relacionados con el mundo del motor. En 1988 fundó el evento Race of Champions para los mejores corredores de rallies y otras carreras como la NASCAR, F1, etc., donde competían todos en el mismo coche. Corrió algunos rallies de forma aislada y en 2010 se convirtió en la presidenta de la Comisión de Mujeres y Motor de la FIA. Su objetivo ha sido promocionar la presencia de más mujeres en lugares de alta competición, un lugar donde pocas llegan o se las deja entrar.

En 2012 entró en el Hall of Fame de los Rallies, junto con la leyenda Carlos Sainz. Se lo tenía bien merecido. Aunque no había ganado el mundial, había sido una campeona entre hombres. Actualmente, se la considera la corredora más exitosa de la historia y nos deja un legado de lucha y superación.

Michèle Mouton vida
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