Motos de 125 cc: guía para principiantes (8 consejos clave)

Conducir una motocicleta no es lo mismo que conducir un coche. Si tu intención es usar el carnet B para subirte a una 125 cc, debes tener en cuenta que las habilidades al volante no te servirán de nada en una moto.
Motos 125 cc guía para principiantes

Si nunca te has subido a una moto y nadie te ha explicado cómo se conduce, la guía para principiantes de TopDriverz te resultará muy útil para no partir de cero. Te enseñamos los mandos principales, que función tienen y cómo se relacionan entre sí junto a una batería de consejos muy útiles en situaciones reales.

Partimos de la base que no todo el mundo nace sabiendo. De ahí que siempre exista una primera vez en todo. Saber conducir una motocicleta no se aprende de un día para otro (por eso existen las autoescuelas), es incoherente aprender dónde se encuentran los principales mandos de una moto y cómo se usan correctamente sin la ayuda de un profesional.

Al mismo tiempo, cabe subrayar que existen ciertas diferencias entre motocicletas convencionales y scooters. ¿Por qué decimos esto? Porque una scooter se gestiona solo con los brazos ya que su cambio es automático (lo controlas todo con la mano derecha e izquierda); mientras que en una motocicleta las piernas tienen la función de cambiar la marcha y accionar el freno trasero. ¿Aún te ves capaz de aprender por tu cuenta?

Subir en una moto no es lo mismo que conducir un coche, lo decimos porque al parecer existe cierta relación cuando se cambia el volante por el manillar. La normativa actual habilita conducir motos de 125 cc sin necesidad de pasar una prueba especial, ¿cómo? Con el permiso B de conducir en el bolsillo y una antigüedad de 3 años. A nuestro entender dicha normativa subestima los conocimientos necesarios para circular con una motocicleta, y los datos lo confirman: La DGT ha detectado un aumento año tras año de la siniestralidad de las motocicletas, que supone el 27% de los fallecidos en accidentes.

Los mejores consejos para empezar a conducir una moto de 15 centímetros cúbicos

Si tienes el carnet B de coche desde hace tres años, te has comprado una moto (con o sin marchas) y nunca has conducido una, cuidado. Como bien dice Pere Navarro (director de la DGT): “una cosa es tener el permiso de conducir de coche y otra es ir en moto”. La destreza que puedas tener al volante no tiene ninguna funcionalidad cuando te subes encima de una motocicleta, es decir, la experiencia en un coche no te convalidará horas de aprendizaje en una moto.

A continuación, en el artículo de hoy te mostramos 8 útiles y prácticos consejos a la hora de conducir una moto de 125 cc. Recuerda, una cosa es saber llevar un coche y otra muy diferente es saber maniobrar una moto.

1. Soltar gas, embragar y cambiar marcha

En una moto, el puño izquierdo no sirve para nada más que como apoyo y direccionalidad del manillar. No obstante, la maneta izquierda tiene diferentes funciones si se trata de una motocicleta o una scooter. En el caso de una moto de marchas, la maneta izquierda sirve para accionar el embrague (paso obligatorio para cambiar la marcha); sin embargo, en una scooter tiene la función de freno trasero.

Centrándonos en el embrague, el pie izquierdo va apoyado en una estribera y, con la punta del pie, se acciona una palanca un poco más adelantada para cambiar de marcha. En relación, si partimos del punto muerto (N) y queremos engranar la primera, pisaremos la palanca (punta pie izquierdo) hacia abajo, para progresivamente ir subiendo la marcha a medida que ganamos velocidad.

El cambio de marcha debe ser rápido y consta de tres pasos:

  • En primer lugar debes dejar de dar gas (bajar el puño derecho) para no revolucionar innecesariamente la moto cuando acciones el embrague.
  • A continuación y muy seguidamente, debes accionar la maneta izquierda del embrague con decisión y hasta el fondo.
  • En tercer y último lugar, subirás con la punta del pie la palanca una vez la maneta del embrague la tengas accionada, cambiada la marcha soltarás sin miedo la maneta del embrague para seguir con la circulación.

Reducir la marcha requiere el mismo procedimiento pero a la inversa, es decir, en vez de accionar la palanca con el pie izquierdo hacia arriba, la accionamos hacia abajo. Para finalizar, lo más importante a la hora de reducir es no soltar la maneta del embrague de golpe, debes ir notando como el freno motor te ayuda a reducir la velocidad. Desde TopDriverz recomendamos la práctica de estos tres pasos en una zona aislada de la circulación, requiere práctica, paciencia y habilidad.

Embragar moto

2. Freno delantero y freno trasero (diferencias)

Saber frenar tu moto de forma eficiente y segura puede ahorrarte disgustos o accidentes, además de alargar la vida útil de ambos frenos. Frenar correctamente nuestra moto es quizás uno de los aspectos más importantes de la conducción. Primero de todo es conveniente saber que las motos son vehículos a dos ruedas y que, por lo tanto, tienen menos puntos de apoyo con el asfalto. En consecuencia la frenada debe ser con más precisión y delicadeza que la de un coche si no queremos ir al suelo.

El freno principal de una moto es el delantero (es el que la detiene). En todo caso, tanto el delantero como el trasero tienen su papel y lo aconsejable es usar los dos al mismo tiempo. ¿Por qué? Porque abusar del freno delantero no solo acorta la vida útil del disco, sino que existe el riesgo de clavar la moto y en el peor de los casos bloquear la rueda y salir despedidos.

De manera que necesitamos de la ayuda del freno trasero para cubrirnos las espaldas; si usamos solo el freno trasero necesitamos mucha más distancia de frenado y, en situaciones extremas, la moto dará coletazos. De ahí que los profesionales recomiendan más o menos los siguientes porcentajes de presión que hay que ejercer en cada freno: 60% en el freno delantero y 40% en el trasero.

En definitiva, usa los dos al mismo tiempo y, en la medida de lo posible, apóyate del freno motor para reducir la velocidad. Y, no menos importante, manos y pies siempre sobre los frenos en las zonas de mucho tráfico, intersecciones o en general en un contexto de potencial peligro inesperado.

3. Recurre siempre a la pata lateral o pie de cabra antes de bajar

Las caídas en parado o casi en parado son uno de los principales rituales por los que pasa todo novato. Es muy probable que en algún momento u otro sufras alguna caída “tonta” en estático, lo “bueno” es que el peor parado de estas situaciones será tu orgullo en función de la gente que te vea.

La caída reina se basa en no bajar la pata lateral antes de salir de la moto, es decir, empezar a salir de la moto inclinando tu peso hacia un lado (movimiento de salir) sin que haya ningún elemento que soporte todo ese peso. Probablemente sea la novatada que tiene preparada la moto para tí, pero para eso estamos nosotros, para avisarte de que antes de bajarte de ella, debes poner en contacto con el suelo sí o sí la pata lateral o el pie de cabra si no quieres caerte de lado junto a la moto.

En conclusión, debes saber que la pata lateral o pie de cabra sirve para soportar todo el peso de la moto una vez estacionas. De manera que salir de la moto sin antes bajar dicho elemento porque no te has acordado o porque ya te has relajado, es sinónimo de caída “tonta” y ridículo absoluto.

Pata lateral

4. No tengas prisa en subir las piernas

Otra de las caídas “tontas” consecuencia de la inexperiencia al manillar, es la de perder el control de la moto al arrancar en parado. Incluso con una scooter automática puede suceder que nos vayamos al suelo por una mala gestión del gas en parado; sin embargo, las probabilidades de que esto ocurra con una moto de marchas aumentan.

De ahí que nuestra recomendación sea tardar un poco más de tiempo en subir los pies a la moto para ganar estabilidad. Recuerda que no son cuatro, sino dos, las ruedas que están en contacto con el asfalto. Así que una vez estés realizando el juego del gas y el embrague, no tengas prisa en subir las piernas a la moto, mantén las piernas semiflexionadas fuera de la moto hasta que notes la suficiente tracción para subir los pies y engranar la siguiente marcha.

5. Toma las curvas totalmente abierto

Cuando llegan las curvas, hay que adaptar la velocidad al tramo, eso es fundamental si no queremos acabar mal parados de la situación. Los expertos dicen que la aproximación a una curva es el momento más importante a la hora de tomarla, es decir, solo una llegada adecuada permitirá el buen trazo. De ahí que lo más difícil sea saber a qué velocidad llegar a cada tramo y cuánto inclinar la motocicleta.

Como motorista, debes reducir la velocidad y ocupar la parte exterior de tu carril para conseguir un radio de giro más amplio. Una vez abierto, cuando te encuentres en el punto de giro deja de frenar e inclina la moto. Una vez dentro de la curva, sin acelerar, toma la curva y poco a poco abre gas para mantener la velocidad durante toda la trazada. Si has realizado una trazada correcta, la salida será el momento más cómodo del giro para enderezar y acelerar progresivamente hasta la siguiente. Por el contrario, un síntoma de no haber tomado bien la traza es salirse del carril o inclinar en exceso con el cuerpo la moto.

Curva moto

6. Practica subir a un bordillo

Entender el embrague de una moto no es fácil, por ello, practicar con subir un bordillo no solo será beneficioso para solventar alguna situación de emergencia, sino que también nos ayudará a familiarizarnos más con los componentes mecánicos de la moto.

Subir un bordillo no es tarea fácil, debes ejecutar perfectamente el juego del gas y el embrague para que la moto suba el bordillo y no salga disparada. El aprendizaje es estresante, ya que no acabas de entender bien cuando debes dar esa punta de gas necesaria para que la moto suba. Además, una vez has necesitado dios y ayuda para subir la primera rueda, queda hacer lo mismo con la segunda.

Desde nuestro punto de vista, realizar este ejercicio va más allá de aprender a subir un bordillo. Te pasarás tanto rato intentando realizarlo que no te quedará otro remedio que entender de qué pasta está hecha tu moto. En definitiva, este ejercicio mezcla la sutileza con la agresividad, mezcla perfecta para conocer a fondo tu moto.

7. Evita los ángulos muertos de los coches

Es muy importante evitar circular cerca de la esquina trasera izquierda del coche que nos precede, ya que es una zona de ángulo muerto, es decir, una área que está fuera de su campo de visión debido a la colocación de los retrovisores. Las zonas de ángulo muerto son las principales culpables de la mayoría de accidentes de motocicletas; sin embargo, es altamente recomendable circular justo en la parte central del coche que tienes delante, ya que de esta manera te verá sin problemas y podrá mantenerte controlado.

Cuando más nos afecta el ángulo muerto es a la hora de cambiar de carril o adelantar. La solución más común es echar la vista atrás directamente, algo efectivo pero que hace durante unos segundos, conducir sin tener los ojos al frente. Por lo tanto, girar la cabeza puede parecer una solución, pero no es una opción recomendable.

Mirar constantemente los retrovisores (cada 30 segundos) es algo esencial vayamos en moto o en coche; no obstante, si la moto no nos permite ver lo que tenemos detrás, algo que puede servir de gran ayuda es instalar unos extensores o unos retrovisores más grandes. De esta manera no tendremos que perder la vista al frente cada vez que queramos realizar una maniobra.

Ángulos muertos

8. No dudes, acude a un instructor (si es la primera vez)

Si en tus planes está la idea de usar el permiso de conducción B para conducir una moto de 125 cc por primera vez, no te confíes. Muchos conductores que dan el salto al mundo de las dos ruedas pecan de un exceso de confianza, es decir, creen por tener cierta habilidad al volante, eso ya les otorga un dominio innato al subirse a una moto.

Subestimar una motocicleta (sea cual sea la cilindrada) es quizás la mayor imprudencia que uno puede cometer. Debes saber que quien recibe el impacto en caso de accidente eres tú, en consecuencia, serás quien reciba todo el daño ocasionado por la colisión. De ahí que no solo basta con saber maniobrar, sino que conocer y comprender todas las reacciones de la moto es un aprendizaje obligatorio para cualquier usuario.

Pero, ¿quién puede enseñarme en caso de necesidad? En caso de no haber ido a la autoescuela, te recomendamos contratar los servicios de un instructor. Es muy probable que con la ayuda de un instructor aprendas mucho más que cualquier alumno de autoescuela; se trata de profesionales normalmente vinculados al mundo de la competición que te enseñarán trucos y maniobras que no salen en los manuales y que nos serán de gran ayuda en situaciones reales.

En definitiva, en una autoescuela te enseñan a aprobar dos tipos de examen: uno teórico que consiste en repetir y repetir tests, y otro práctico basado en memorizar un recorrido. Nuestra recomendación es, hayas pasado o no por autoescuela, realizar unas cuantas sesiones con un instructor para aprender una serie de maniobras fundamentales para el día a día.

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