Los 5 pasos que debes seguir si fallan los frenos de tu coche (y frenar de forma segura)

Una de las situaciones que más temor causa en la carretera es quedarse sin frenos. La clave es reaccionar a tiempo, pero es una situación peligrosa que puede poner en riesgo nuestra seguridad. Veamos cómo actuar ante un fallo de frenos.
Pasos seguir si fallan frenos coche

El sistema de frenado es clave para garantizar tu seguridad durante la marcha. De ahí, que los frenos de un vehículo conformen el sistema de seguridad activa más importante de nuestro coche. A favor del sistema de frenado podemos decir que no presenta fallos repentinos, por lo que su deterioro o falta de funcionalidad, irá manifestándose progresivamente.

Es muy importante llevar al día el libro de mantenimiento y revisar el sistema de frenado en tu taller de confianza cada 20.000 kilómetros. esta rutina es clave para ahorrarnos sustos y malas experiencias en carretera capaces de condicionar nuestra conducción. En consecuencia, realizar estos hábitos puede darnos ese plus de seguridad cuando circulamos a altas velocidades, por otro lado, conducir a 120 km/h con los frenos en mal estado (y sin saberlo) puede traducirse en una distancia de frenado de como mínimo, 20 metros.

A pesar de todo, uno de cada cinco coches que circulan por carreteras españolas circulan con los frenos en mal estado. Datos facilitados por la RACE en relación a las inspecciones técnicas de vehículos (ITV), determinan que los frenos fueron un 15,5% de los defectos graves registrados, por detrás del alumbrado, señalización, ruedas, neumáticos y suspensión.

Síntomas de unos frenos en mal estado

Los frenos están compuestos por discos y pastillas de freno que se van desgastando con el paso del tiempo. De modo que el tipo de conducción y el tipo de vehículo que poseamos, determinará la velocidad de desgaste. Pero, ¿qué síntomas nos pueden alertar de un mal estado del sistema de frenado? Vamos a verlos.

  • El coche frena menos que antes: cuando esto sucede, puede darse por varias razones, sin embargo, las principales causas son la falta de líquido de frenos y el desgaste de las pastillas (chirridos).

  • El coche pierde líquido y frena de manera irregular: una de las causas de este problema es que la bomba de freno se encuentre en mal estado, lo que provoca un frenado menos consistente y seguro.

  • El pedal de freno va muy duro: si has de pisar con mucha fuerza el pedal del freno y notas que está más duro, puede que exista algún problema con el servofreno. Cuando esto sucede, es probable que el exceso de temperatura durante un largo periodo de tiempo (verano), haya provocado una fatiga en los frenos (fading). Es decir, los frenos dejan de ser tan efectivos como de normal debido a la pérdida de fricción con el disco.

  • El coche se va de lado: una vez descartados los neumáticos como causantes de la pérdida de control del vehículo, es el momento de revisar el estado de las pastillas de freno. Si éstas están mal asentadas o los frenos no están bien ajustados, es probable que el coche se vaya de lado; sin embargo, también puede deberse a una amortiguación blanda o porque se haya filtrado grasa entre el disco y la pastilla de freno.

  • Te recomendamos leer: "Pastillas de freno: cómo saber cuándo toca cambiarlas"

Frenos mal estado

¿Qué tengo que hacer si los frenos de mi coche fallan?

Afortunadamente, los síntomas pueden evidenciar que hay un fallo en los frenos, no obstante, si decidimos pasar por alto las advertencias, puede suceder lo peor: pisar el pedal de freno pero que el coche siga recto. ¿Sabrías cómo actuar si te quedas sin frenos? A continuación, te damos 5 pasos a seguir para salir airoso de una de las situaciones más temidas en el mundo del motor.

1. Pisar el freno de forma repetida e intensa

Cuando nos encontramos delante de un fallo en los frenos, lo primero que debemos intentar es aumentar la presión en el circuito de frenos en caso de fallo de la bomba, ¿cómo? Pisando el freno a fondo de manera intensa y repetida. En caso de no reactivar la bomba y, en consecuencia, no mejorar la situación, trataremos de frenar el vehículo a partir del freno motor, es decir, reducir marchas para detener el coche.

Conviene subrayar que si tu vehículo posee frenos antibloqueo (ABS), debes presionar firmemente el pedal del freno para activarlos (sin soltarlo). Si tu coche no está equivocado con este sistema de seguridad o no se activa dicho mecanismo, bombea el pedal en su lugar como se ha mencionado en el párrafo anterior.

Al mismo tiempo, debemos centrar nuestros esfuerzos en mantener bajo control la dirección del vehículo, ya que un manejo adecuado del volante también puede permitir evitar el accidente provocando un trompo que frene el coche gracias a una trayectoria de rotación a lo largo y ancho de una vía recta.

2. Buscar la manera más segura para salir de la carretera

Independientemente el coche pierda o no velocidad después de aplicar los consejos dados en el primer punto. Desde el momento en que notas que los frenos están fallando debes pensar la manera de salirte de la vía sin ocasionar daños mayores. Nuestro consejo es que mantengas la calma y busques alguna zona de frenado de emergencia (mira bien las señales), estas zonas normalmente están habilitadas para camiones, no obstante, pueden ser un punto de inflexión clave en el desenlace de la situación, fíjate bien en las señales S-16.

En relación, si no tenemos la fortuna de circular cerca de una zona de frenado habilitada, debemos acercarnos con mucho cuidado al arcén y agarrar bien el volante para no poner en riesgo nuestra seguridad y la del resto de conductores.

Frenado emergencia

3. Revisar el sistema de frenado cada 20.000 km

La manera más eficaz de evitar fallos en los frenos es un correcto mantenimiento. Para evitar averías, nuestra recomendación es que revises cada 20.000 km el sistema de frenado en un taller especializado. De ahí que lo más fiable sea consultar el libro de mantenimiento de tu coche: concretamente donde se especifica el cambio de pastillas y discos de freno.

Sin embargo, si notas que los frenos de tu coche no responden como deberían, no dudes en visitar a un mecánico especializado, quizás así estés previniendo una más que probable falla de frenos. Entre las causas más comunes de fallo en los frenos encontramos: la pérdida de líquidos, aire en el circuito de frenado, sobrecalentamiento, desgaste en las pastillas o pinzas que se rompen.

4. No ponerse nervioso para no perder el control de la situación

Ante todo, cabeza fría. Debes procurar pensar con claridad y que la tensión no nuble tu juicio. Lo más importante ante una situación de riesgo inminente es no perder el control de la situación. De modo que lo primero que debes hacer es activar los warnings o luces de emergencia; en segundo lugar, como hemos comentado anteriormente, intentaremos aumentar la presión del sistema de frenado pisando el freno de forma repetida e intensa.

Y Si llegados a este punto el vehículo no pierde velocidad, trataremos de reducir la marcha aprovechando el freno motor y, recuerda: el freno de mano es la última opción viable ante este tipo de situaciones (la analizaremos más adelante).

En definitiva, como muchas cosas en la vida, la mejor opción siempre es la más serena y sensata. De modo que si la situación límite no se produce en una pendiente o una curva (o sus proximidades), te aseguramos que tienes el tiempo suficiente para elegir la mejor opción realizando un análisis rápido de la situación. Así que recuerda: el riesgo de la situación siempre será distinto según se produzca en un tramo recto, en curvas o bajando por una pendiente.

Mantener calma

5. Ni se te ocurra apagar el motor o tirar del freno de mano

Bajo una situación de estrés como esta, el riesgo de cometer acciones perjudiciales involuntarias es muy alto. De manera que ante un fallo en los frenos, jamás de los jamases quites el contacto y apagues el motor. Lo decimos porque es uno de los mitos más generalizados, pero, la verdad es que ésta acción en concreto supone un riesgo altísimo para los ocupantes del vehículo, ¿por qué?

Muy sencillo: efectivamente el vehículo reducirá su velocidad al apagar el motor, pero también dejará de trabajar la servodirección, es decir, el dispositivo que facilita el giro de las ruedas de dirección reduciendo el esfuerzo de la persona al volante. En consecuencia, la dirección se endurecerá y no podrás maniobrar el coche.

Por otro lado tenemos uno de los actos reflejos más peligrosos en este tipo de situaciones, tirar del freno de mano. En caso de que todo lo anterior falle, veas que la situación se va al traste y la velocidad no se reduce, puedes utilizar el freno de mano, que en este caso actuará como freno de socorro (última ratio).

Sin embargo, el uso del freno de mano en caso de fallo del sistema de freno es probablemente la acción más compleja de todas y la que requiere más sangre fría. Dado el caso, deberás tirar de la palanca de manera muy suave y progresiva, nunca bruscamente (ya que volcaremos). Tan pronto notes que el coche está empezando a frenar intenta engranar una marcha menos; repitiendo así la operación hasta recuperar el dominio y detener el coche en una zona segura.

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