Los 6 riesgos y desventajas de la conducción automática

La conducción automática ha supuesto un avance en la comodidad de la conducción al no tener que ir pensando qué marcha necesitamos. Pero, ¿sabes que también existen una serie de riesgos y desventajas asociados?
Riesgos desventajas conducción automática

El pedal del embrague y el cambio de marchas son de las partes más mágicas del coche. Acelerar y frenar lo podría hacer cualquiera, pero dominar el uso del pie izquierdo y la mano derecha, esto ya es otra historia. Por eso, uno de los mayores miedos de los que aprenden a conducir es este.

El embrague, de forma simplificada, es el sistema que nos permitirá una buena transmisión de la potencia del motor a la caja de cambios. No obstante, el progreso avanza y una de sus víctimas es precisamente el cambio de marchas manual. Perdemos la magia, pero ganamos en comodidad.

Estamos acostumbrados a que, cada vez que hay una mejora en los coches, aparecen una serie de contrapartidas negativas. Nada grave, no os espantéis, pero es necesario conocer todos los aspectos relacionados con la conducción automática. Muchos vehículos ya la llevan incorporada, pero quedan conductores todavía reticentes a comprar coches así. En este artículo, veremos el porqué.

¿Qué es la conducción automática?

Hasta ahora, era el conductor quien decidía con qué marcha conducía. La relación de marchas es la relación entre la marcha y la velocidad que llevamos. Cada marcha tiene marcados unos límites de velocidad y, si queremos conducir de forma eficiente, tenemos que ir con las menos revoluciones posibles que permita la marcha y que se adapte a la vía en la que estamos. En la conducción automática, ya no tenemos que tomar decisiones. A medida que aumentamos la velocidad o la reduzcamos con los pedales del acelerador y del freno, el coche adoptará una transmisión u otra de forma automática.

Según la RACE, el éxito de los últimos años de los cambios automáticos se debe a que ahora funcionan de manera más suave y rápida, sin dar tirones, y que han conseguido reducir el consumo de combustible (superando los equivalentes con cambio manual).

Conducción automática

Pasos para conducir un coche automático

La misma RACE nos da unos consejos para tener una conducción plácida: en primer lugar, tenemos que regular correctamente la posición del asiento y del volante. A continuación, tenemos que dejar el pie izquierdo relajado porque no lo vamos a usar (los primeros días, instintivamente vas a pisar el freno con el pie izquierdo como si fueras a pisar el embrague; no te preocupes, nos ha pasado a todos). Por último, tenemos que aprender las posiciones de la palanca de cambios, que son las siguientes:

  • P (Parking): esta posición bloquea la caja de cambios, esté el motor parado o en movimiento y sin una marcha engranada. El coche no se moverá ni aunque esté en una pendiente sin el freno de mano activado.

  • R (Reverse): corresponde a la R de la palanca manual y sirve para hacer la marcha atrás. Es posible que, en algunos casos, tengas que pulsar un botón para poder realizar la maniobra.

  • N (Neutral): es el punto de muerto de la conducción manual. Ninguna marcha está engranada, pero, como la caja de cambios no está bloqueada, el coche puede moverse (¡máxima atención!).

  • D (Drive): la que nos queda, la que sirve para conducir. La caja de cambios engrana la marcha adecuada de forma automática, según vayamos acelerando y frenando.

Hay algunos coches que incorporan la opción M (Manual), en el que el conductor vuelve a asumir la responsabilidad del cambio de marchas mediante unos botones. No obstante, incorporan un sistema de seguridad que impide cambios demasiado bruscos.

Todo es muy sencillo. Tienes que tener en cuenta que el paso de D a P y de P a D solo puede hacerse en parado. En el caso que el coche tenga que ser remolcado, deberás poner el modo N, ya que, si no, el coche podría sufrir daños en la transmisión. Al aparcar, es recomendable primero poner el freno de mano y después activar el modo P; si no la haces así, lo que haces es descargar mucho peso sobre la transmisión y la podrías dañar.

Riesgos y desventajas de los coches automáticos

¿No parece que haya muchos problemas y riesgos, no? La verdad es que tenéis razón, pero ya hemos dicho que había contrapartidas y ahora vamos a verlas.

1. Precio más elevado

Seremos claros: los coches con cambio automático son más caros. Estamos hablando de un sobreprecio que oscila entre los 600 y los 2.000€. Para un conductor dispuesto a gastarse dinero en el coche, esta diferencia no le va a suponer un problema y, además, según la DGT, estará comprando un coche más seguro. Para la gente que busca mucho ajustar el precio a sus necesidades, seguramente no pueda afrontar el precio que cuesta el automático.

Precio automático

2. Mantenimiento más exhaustivo

Los cambios automáticos son una auténtica revolución, pero la complejidad del sistema ha aumentado mucho. Ahora cualquier pequeño fallo mecánico puede ser fatal para el vehículo, así que debemos llevar siempre al día las cuestiones de mantenimiento. Por una parte tenemos todas las piezas del sistema y, por la otra, tenemos el líquido de la transmisión automática, que es diferente del que usamos normalmente.

Debemos cambiarlo siempre en los márgenes que nos dé el fabricante y el mecánico. No todos los coches llevan el mismo tipo de cambio automático y, por tanto, debemos estar atentos a las indicaciones, pero normalmente se cambia cada 60.000km o cada 2 años.

Los problemas asociados al cambio automático son el cambio de tirones, las fugas de aceite, el fallo en los discos, una avería en el convertidor, fallos electrónicos, problemas en la bomba de aceite y que fallen las electroválvulas. Además, algunos cambios de tipo CVT han sufrido un desgaste prematuro en la correa de transmisión. Si notas algún problema, ve inmediatamente al mecánico. El precio por cambiar una caja de cambios automática es de unos 6.000€ y de unos 2.500€ repararla.

3. Mayor consumo de combustible

Empieza el baile de números en el ring. Lo bueno es que los que prefieren el cambio automático y los que prefieren el cambio manual mantienen un sano debate y, por tanto, nos podemos fiar bastante de las cifras que se manejan. Según el concesionario Momentum Motor de Madrid, los coches con cambio automático consumen un 5% de combustible que sus equivalentes con cambio manual.

Hasta hace poco, la diferencia rondaba el 10%. Según la RACE, ya hay automáticos que han conseguido igualar o superar en ahorro a sus rivales, pero no nos hagamos ilusiones. Debemos asumir que, de momento, el coste de la comodidad es gastar un poco más.

Pero, ¿por qué consumimos más combustible? La razón es muy sencilla: como el conductor no tiene el control sobre el cambio de marchas, no puede asumir un descenso utilizando el freno motor y sin pisar el acelerador. Si usamos un coche manual, maniobras así o parecidas nos permiten un ahorro porque nos podemos adaptar a las circunstancias de la conducción. Ahora bien, se está trabajando para mejorar los engranajes intermedios de los automáticos para poder revertir la situación.

Coche automático combustible

4. Desgaste de los frenos

Hay situaciones en que podemos desgastar los frenos más que con un cambio manual. Nos encontramos con el mismo problema que con el consumo de combustible. En el cambio automático, no podemos utilizar el freno motor yendo con una marcha más corta, así que gastamos más los frenos. Los fabricantes han optado por instalar frenos sobredimensionados en este tipo de coches. Recordad que en bajadas, no tenemos que poner el punto muerto (N) porque vamos a sobrecalentar los frenos.

5. Riesgo para los novatos (y los no tan novatos)

Hemos visto los problemas, pasamos ahora al riesgo principal. Una amigaestampó un vehículo automático en su primer día de conducción de este tipo (y el coche no era suyo). Así que máxima atención. La clave para no sufrir accidentes es precisamente estar relajados. El pie izquierdo no actuará sobre ningún pedal en ningún momento: ya no existe el pedal de embrague.

Pero claro, la costumbre es la costumbre y el pie izquierdo instintivamente va a intentar presionar alguno de los pedales; en este caso, pisará el freno, con consecuencias que pueden darnos un sobresalto. Esto le puede pasar a todo el mundo. A los novatos, nuestra recomendación es que, antes de lanzarse a la carretera, prueben el coche en un lugar controlado donde puedan acostumbrarse a la nueva conducción.

6. No tener el control

El otro riesgo es ponerse nerviosos por no tener el control del cambio de marchas. En algunos momentos, nosotros ya habríamos cambiado de marcha, pero el coche automático nos va a otro ritmo al que no estamos acostumbrados. Si nos ponemos nerviosos, vamos a perder la atención necesaria para la carretera y podemos tener un accidente. Por tanto, tenemos que adaptarnos nosotros al coche, no el coche a nosotros y, sobre todo, mantener la calma.

Control automático
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