Los 5 tipos de conducción autónoma (y sus características)

Llevamos años investigando nuevas tecnologías para conseguir un coche autónomo, seguro y práctico. Y, entretanto, vamos avanzando por los 5 niveles que se han establecido para valorar el nivel de autonomía de un vehículo.
Tipos conducción autónoma

Ya tenemos muchas ganas de poder disfrutar de coches totalmente autónomos, ya sea por curiosidad, por sentir cómo es no tener que coger el volante y poder disfrutar del paisaje, o ya sea por comodidad, porque ya no nos apetece conducir. Por desgracia, el día en que podamos comprar uno de estos todavía queda lejos (nadie se atreve a poner fecha) y nos tenemos que contentar con las ayudas a la conducción, que no negaremos que son muy útiles.

Ford o Tesla tienen unas ayudas a la conducción dentro del nivel 2 de autonomía, que nos permiten no tener que tomar decisiones al volante en ciertas situaciones (como carreteras rectas), aunque tenemos que estar atentos en todo momento. Pero, ¿qué es esto de los niveles? ¿No hay coches no autónomos y coches autónomos? Dentro de la evolución tecnológica hacia coches sin conductor se ha establecido una gradación que es la que vamos a explicar en detalle en este artículo.

Antes de empezar, vamos a recordar que un coche autónomo total es un vehículo que puede circular sin necesidad de un conductor humano que lo gestione. Esto es posible gracias a un sistema muy completo de cámaras, radares y sonares que detectan en tiempo real cualquier peligro; un sistema informático procesa toda la información recibida para mover el coche hasta el destino y detenerlo si se detecta cualquier peligro.

Los cinco niveles de conducción autónoma

La gran revolución de esta década de los ‘20 es, sin duda, el coche eléctrico eficiente. Todas las marcas están trabajando para ofrecer vehículos atractivos y baratos, y el público está a la expectativa de las novedades, ya que muchos gobiernos legislarán para potenciar la electrificación del parque móvil. Entonces, ¿qué pinta aquí el coche autónomo? Pues es bien fácil, si llegásemos a tener un coche autónomo perfecto, los millones de personas en el mundo que no tienen el permiso de conducir podrían acceder al mercado.

A esto se le suma, la pasión de fabricantes y usuarios por el progreso por el progreso, es decir, las ganas de querer descubrir más cosas e ir más allá que el resto en los avances tecnológicos. Por tanto, hay marcas como Toyota o Volkswagen que están invirtiendo mucho dinero en conseguir saltar de nivel. Waymo, que pertenece a Google, también está probando coches con un alto nivel de autonomía.

A continuación, vamos a ver los cinco niveles. La clasificación de referencia hoy en día es la del SAE (Society of Automotive Engineers):

Nivel 0

El nivel 0 no tiene mucho secreto: no existe ningún tipo de autonomía. Es, pues, el coche clásico. No obstante, en este nivel se engloban todos aquellos sistemas de seguridad que alertan al conductor de algún peligro (asistente de cambio de carril, sensor de ángulos muertos, etc.), sistemas que son el punto de partida para desarrollos ulteriores. Los románticos prefieren los coches sin ningún tipo de ayuda, pero, actualmente, muchos de estos asistentes son obligatorios para pasar la homologación y funcionan muy bien como reclamo publicitario en seguridad.

Nivel 1

El control autónomo del vehículo puede ser longitudinal o lateral, es decir, puede seguir un carril en línea recta o hacer un cambio de carril, pero nunca las dos cosas a la vez. Estamos hablando de sistemas de ayuda a la conducción como controles de velocidad adaptativos o de mantenimiento de carril. El conductor puede gozar de una conducción más cómoda, lo que incrementa los niveles de seguridad. No obstante, su implicación es total.

El nivel 1 no es algo reciente. En 1998, apareció el ACC, un control de crucero adaptativo. El Mercedes-Benz Clase S incorporó este equipo, que le permitía adaptar la velocidad del vehículo automáticamente respecto al vehículo de delante, con un radar frontal que enviaba información a un sistema de gestión del motor y el freno. El conductor ya no tenía que preocuparse de ir pisando los pedales.

Nivel 1

Nivel 2

El nivel 2 es el nivel donde estamos actualmente, con marcas como Ford o Toyota. El conductor se debe encargar del control del entorno y el coche puede gestionar un control lateral y longitudinal. Esto permite que el conductor pueda retirar las manos y la vista temporalmente sin miedo, aunque muchos coches le obligan a mantener las manos sobre el volante, ya que no están adaptados para responder delante de situaciones imprevistas.

Como ejemplos de estas ayudas tenemos un sistema de mantenimiento en el centro del carril, un asistente de conducción en retenciones y los dispositivos de aparcamiento autónomo. Otra vez, un Mercedes-Benz S, ahora el Clase S 2013, fue el pionero en incorporar asistentes de nivel 2. En la actualidad, la gran mayoría de marcas incorporan sistemas de este nivel. Un caso particular es el Autopilot de Tesla, que aun siendo de nivel 2, es un poco más avanzado que el resto.

Nivel 3

El nivel 3 es ya todo un reto. No hablamos de ayudas a la conducción, hablamos de que el coche toma el control y se encarga de todo. En una situación difícil, el sistema solicita al conductor que retome el control con un margen de unos segundos. Por eso, el conductor debe estar atento a las señales del coche, pero puede retirar las manos y la vista del volante.

El principal problema del paso al nivel 3 no es un problema de orden tecnológico, sino de seguridad real. Las situaciones de peligro no pueden ser gestionadas correctamente en un sistema informático acostumbrado a situaciones estables. Es decir, pensar si es mejor hacer un viraje y estamparse contra un árbol o atropellar un grupo de ancianos, es algo que los humanos vamos a poder calibrar con todas sus consecuencias, cosa que un ordenador, por muy avanzado que sea, no va a poder hacer.

Además, si el conductor se acostumbra a retirar la vista y la atención del volante, a saber qué estará haciendo cuando el coche le pida retomar el control. Ya decimos que tecnológicamente es factible un nivel 3, pero los interrogantes son muy grandes. Veremos si los autónomos de Toyota para este año o el Proyecto Trinity de Volkswagen para 2026 nos pueden convencer.

Algunos fabricantes apuestan por la creación de un ODD (Operational Design Domain) para poder activar el nivel 3, es decir, introducir en el sistema informático una serie de parámetros dentro de los cuales la parte autónoma puede funcionar. Por ejemplo, Mercedes-Benz trabaja para un coche con nivel 3 solo para autopistas alemanas y a una velocidad máxima de 60 km/h.

Nivel 3

Nivel 4

El siguiente nivel ya es prácticamente el definitivo. El coche tiene el control de la conducción y, en determinadas ocasiones, puede solicitar al conductor que retome el control. No obstante, no espera ninguna respuesta y, si el conductor no accede, seguirá adelante o estacionará. Funciona igual que el nivel 3, con un ODD específica; si desaparecen las condiciones de los parámetros, el coche pedirá al conductor que retome el control.

En definitiva, el conductor no necesita estar atento al volante y puede relajarse o hacer otras cosas. Podrá retomar el control cuando lo crea conveniente, pero el propio coche puede demorar el proceso si así lo considera. Cuando es el vehículo el que pide ser relevado, el conductor tiene un tiempo de margen de unos minutos (en el 3 eran unos segundos).

Waymo, la división de coches autónomos de Google, ya hace pruebas piloto con coches de nivel 4 y, en las pruebas que hemos visto, con muy buenos resultados. Pero ya ha habido casos en que el Waymo ha perdido el control, poniendo en riesgo otros conductores. Uber también intenta crear una flota de taxis autónomos que operen dentro de pocos años. Tesla y Audi quieren ser los primeros en crear autos autónomos en cadena. Las pruebas se suceden en todas las partes del mundo: en pueblos pequeños, en campus universitarios, etc., pero queda mucho para que lleguen al gran mercado.

Nivel 5

El nivel 5 “es” la conducción autónoma. El coche tiene todo el control, lo gestiona todo y no da señales al conductor porque ya no es necesario que haya conductor. Por eso, es el único que puede recibir el nombre de ADS (automated driving system). De momento, este coche es ciencia ficción y volvemos a lo de antes, no porque no sea factible tecnológicamente, sino porque hay demasiadas variables que los humanos podemos resolver mejor que un ordenador.

El 94% de accidentes son por fallos del conductor, pero hay muchas más situaciones en que es el conductor el que puede evitar el accidente. Hay algunos expertos que consideran que nunca habrá coches autónomos de nivel 5. Nosotros esperamos que sí, aunque solo sea por ver las maravillas del progreso.

Nivel 5
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