Los 5 problemas ecológicos de los coches eléctricos (y sus soluciones)

Los coches eléctricos han venido para solucionar el tema de las emisiones contaminantes, pero, ¿están exentos ellos de cualquier problema? En este artículo hablaremos de sus contras y de qué soluciones se están adoptando.
Problemas ecológicos coches eléctricos

Ya no hay marcha atrás. El planeta se muere y, nos guste o no, el coche eléctrico ha venido para sustituir al coche convencional. No nos podemos permitir más emisiones de CO2 y los eléctricos no solo permiten reducirlas sino también eliminarlas por completo. Por eso, podemos ser optimistas y pensar en un futuro más verde a corto plazo para intentar paliar los efectos del cambio climático.

Pero, realmente, ¿esta nueva tecnología es tan limpia como nos la venden? ¿No tiene ninguna contrapartida ambiental? Pocos medios hablan de esto, pero es hora de afrontar los problemas de los eléctricos y, a la vez, ver qué soluciones se están intentando aplicar.

¿Qué problemas ambientales pueden causar los coches eléctricos?

Conocemos bien el impacto de los coches en el medio ambiente y en el cambio climático. El sector del transporte, por ejemplo, es el principal emisor de CO2 en España (el 90% proveniente del transporte por carretera). Ahora sabemos cómo combatir este problema, pero tenemos que pensar que siempre van surgiendo nuevas dificultades.

Quizá no consigamos nunca tener una movilidad sostenible. La pregunta, pues, es obligada: ¿hasta qué límites queremos responsabilizarnos? Porque con los eléctricos hay estos 5 problemas, algunos se podrán solucionar, otros no lo sabemos todavía.

1. Extracción de los minerales

Para fabricar una batería de un coche eléctrico hacen falta 10 kilos de cobalto. Este material es el que determina la energía y la potencia de la batería, así como de su durabilidad. El cobalto también es un mineral imprescindible para la fabricación de smartphones y otros dispositivos electrónicos, y también para la industria química, del petróleo o médica.

Al ritmo actual de extracción, en el 2030 habremos acabado con todas las reservas de cobalto útiles que conocemos. Pero los problemas van más allá: el 70% de cobalto que se extrae proviene de la República Democrática del Congo, un país marcado por la corrupción y la violencia. Entre 22.000 y 40.000 niños, más los adultos en régimen casi de esclavitud, estarían trabajando en las minas para que las marcas tengan este material a buen precio. En resumen, estamos agotando rápidamente un mineral (también veremos qué pasa con el níquel o el litio) a expensas de aguantar violaciones de los derechos humanos.

Solución:

Actualmente países como China han avanzado mucho en la implementación de baterías de litio-ferrofosfato (LFP), que no tienen cobalto. Son mucho más baratas, son más seguras y tienen una vida útil más larga. Los expertos aseguran que son el futuro, pero, de momento, hasta que no erradiquemos las de cobalto, seguiremos teniendo un problema. Falta ver en qué condiciones se extraen los materiales para las LFP.

Extracción minerales

2. Transporte de materiales

La extracción no es el único problema de los eléctricos. También tenemos que pensar en el transporte hacia las factorías. Si vamos a renovar todo el parque automotor, son muchos los coches que se tienen que fabricar con piezas nuevas. Estamos hablando de un aumento del tráfico de materiales mediante sobre todo transporte marítimo, que contamina mucho.

Si la marca no tiene centralizadas las fábricas de piezas y de ensamblaje en el mismo lugar, a todo esto le tenemos que sumar transportes adicionales por carretera o tren. Todo lo que nos ahorramos en contaminación, lo perdemos en el transporte (va a tardar más la electrificación de vehículos pesados y barcos).

Solución:

Las empresas están apostando por ajustar la producción para poder pedir solo el material que necesiten. La centralización de los lugares de producción también es prioritaria. En España, el grupo Volkswagen quiere que la fábrica de baterías que quiere implantar sea cerca de la fábrica de SEAT en Martorell. Tesla, por su lado, está trabajando para tener un sistema de producción más simple, para poder fabricar las piezas en una fábrica, enviarlas al país de venta y que allí se ensamblen. Esto evitaría tener que transportar coches enteros por mar.

Transporte materiales

3. Aumento de la producción (paradoja del ahorro)

Muy bien, lo hemos conseguido. Hemos conseguido un coche que no contamine y barato. La gente sale en tropel de sus casas para adquirir el nuevo vehículo eléctrico. El mundo es un lugar más limpio… ¿o no? Nos encontramos a una versión cambiada de la paradoja del ahorro. La paradoja nos dice que, cuando mucha gente quiere ahorrar en una crisis, consumen menos, la economía se resiente y todavía pueden ahorrar menos dinero. Aquí lo que pasa es que, con coches eléctricos perfectos, va a aumentar la demanda tanto que los dos primeros problemas se incrementarán.

Actualmente, no todo el mundo tiene coche. Si todo el mundo tuviera uno, la energía eléctrica que gastaríamos sería inmensa y difícil de conseguir de forma limpia. Este problema no es de fácil solución, ya que algunos estudios han concluido que el aumento de energías limpias, si no va acompañado de una reducción del consumo, no es eficaz para combatir el cambio climático.

Solución:

La solución aquí pasará por concienciar a la población de que tenemos que también reducir el consumo de electricidad evitando viajes innecesarios en coche, ya que no podemos privarlos de adquirir un coche. Es un tema muy complejo de tratar, porque no gusta nada que nos hagan sentir culpables y que nos impongan privaciones (a nosotros tampoco nos gusta). Pero, realmente, no son privaciones, sino hacer un consumo responsable. Fomentar el transporte público también es vital.

Paradoja ahorro

4. Endeudamiento de la población

De momento, no tenemos un coche eléctrico barato. A la espera de la implementación mundial de las LFP, las baterías siguen siendo muy caras y esto se traduce en precios imposibles para el consumidor medio. De media, un coche eléctrico nos puede costar entre 15.000 y 20.000€ de más. Y la Unión Europea, por ejemplo, quiere conseguir para 2050 la electrificación total del parque europeo y unas emisiones 0 en el transporte rodado.

Esto significará que, mediante “incentivos” (prohibir entrar a coches contaminantes a las ciudades), forzarán a los conductores a cambiar el coche por uno mucho más caro. La cuestión no es meramente económica: si estás obligado a gastar mucho dinero en un vehículo, vas a tener que ahorrar por otros lados, y no podrás hacer un consumo sostenible en todos los frentes. Lo mismo que antes: ¿vale la pena tener un coche limpio si vas a contaminar por otros lados?

Solución:

Las autoridades que quieran implementar el coche eléctrico en todo el parque, van a tener que invertir grandes cantidades de dinero directamente al bolsillo de los fabricantes para que reduzcan los costes de venta. Veremos si tienen la capacidad de hacerlo, pero la verdad es que si quieren apostar por una revolución verde, tienen que apostar a lo grande. Quedarse en el medio aseguraría unos resultados mediocres y una pérdida de dinero.

Endeudamiento población

5. Generación de la electricidad

Llegamos al último problema, pero no por eso tenemos que descuidarlo: ¿de dónde sacamos la electricidad para mover los coches? Los fabricantes intentan no tratar el tema, solo se centran en su producto. Las administraciones nos prometen cargadores hasta en las farolas, pero el tema principal sigue siendo ocultado intencionadamente. Necesitaremos mucha electricidad adicional y no sabemos de dónde la vamos a sacar. Bueno, sí que lo sabemos, pero lo que no sabemos es qué consecuencias va a acarrear el elevado consumo si tiene que ser limpio.

La energía nuclear genera muchos residuos que no se pueden eliminar a corto plazo. La electricidad producida a partir de combustibles fósiles (petróleo, gas, etc.) conlleva un número demasiado elevado de emisiones. Por tanto, a priori queda descartada. La biomasa, algunos expertos y ecologistas destacan que produce elementos contaminantes como el dióxido de azufre o el dióxido de nitrógeno.

Nos quedan las renovables: parecen ser una buena alternativa. No obstante, los molinos de viento, por ejemplo, causan una gran mortandad de aves (por no hablar del impacto visual). Las placas de sol, hay el riesgo de que se eliminen zonas forestales o agrícolas para implementarlas. No todo es tan limpio, pues.

Solución:

La solución pasa por las energías renovables, evidentemente, pero las productores de electricidad deben colocarse en lugares adecuados. En Corea del Sur se han colocado 32 km de placas solares en medio de la mediana de una autopista, que sirve a la vez de carril bici. También, como hemos dicho arriba, la reducción del consumo y la educación ambiental serán claves para que el coche eléctrico no sea un problema.

Energía eólica

¿Estamos cerca de tener todos un eléctrico?

No nos vamos a engañar: nos enfrentamos a una gran cantidad de retos. Estos 5 son importantes, pero irán saliendo más con el desarrollo y la implementación de los eléctricos. No obstante, las marcas se juegan el ganar mucho dinero si consiguen cambiar totalmente el parque móvil, las administraciones se juegan el futuro del planeta, porque el cambio climático acarreará consecuencias económicas y sociales imprevisibles. Los técnicos y los expertos quieren también salvar las dificultades para poder combatir el cambio climático.

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