13 consejos para alargar la vida útil de tus neumáticos

Las ruedas son los componentes motrices del coche y los que tienen que garantizar la seguridad de los pasajeros durante el tiempo de circulación. Por todo ello, es esencial dotarlos de buenos hábitos que extiendan su tiempo de utilidad.
Consejos para alargar vida útil neumáticos

Los neumáticos son responsables del movimiento que tiene que llevar a cabo el coche mientras que se encuentra en funcionamiento, así como parte de la seguridad que necesitan tener los pasajeros del vehículo durante un trayecto. No obstante, conviene entender que se pueden dañar tanto por los elementos de las condiciones ambientales del terreno como por desperfectos ya presentes en la alineación del automóvil.

Por esa gran atención que merecen, en TopDriverz vamos a dedicarle este artículo a citar 13 consejos para alargar la vida útil de tus neumáticos. Si quieres anticiparte a un fallo o saber cómo reaccionar ante un contratiempo, te aconsejamos prestar atención a lo que viene a continuación.

¿Cómo se puede extender la utilidad de los neumáticos?

Es el momento de dejarse de rodeos y tratar el tema central que nos ocupa en estas líneas para ayudaros a los lectores que confiáis en este portal de información sobre motor:

1. Conduce con suavidad

La delicadeza en la conducción premia a la hora de mantener los compuestos en perfecto estado. Todo lo que sea evitar frenazos y acelerones bruscos será bienvenido por ellos. Y es que estas maniobras son causantes de posibles sobrecalentamientos y torsiones en su superficie. Es, probablemente, el hábito más obvio y sencillo de seguir.

2. Prestar atención a la presión que tienen

La pérdida de presión en los neumáticos puede deberse a los cambios de temperatura, al paso del tiempo, a un inflado insuficiente y a un pinchazo a manos de una piedra u otro bache. Afortunadamente, los avances tecnológicos en la automoción han permitido que muchos modelos ya incluyen sistemas electrónicos de control de la presión de los neumáticos (TPMS), pero ello no quiere decir que se tenga que dejar de practicar hábitos como una revisión periódica a través de un manómetro.

En cuanto a los niveles más indicados, para conocerlos hay que consultar el manual del vehículo, ya que en él aparecen los valores en función del nivel de carga y la velocidad, aunque también se pueden apreciar en la pared lateral de cada uno. Y es que si presentan unos niveles por debajo de la ideal tendrá lugar una degradación prematura, sobre todo en los flancos y en la zona exterior de la banda de rodadura. Por contra, un nivel excesivo puede desembocar en una pérdida de adherencia.

Comprobar presión

3. Echar un vistazo a la banda de rodadura

El tercer tip que aparece por aquí no te llevará mucho tiempo, aunque sí es aconsejable que lo lleves a cabo de manera periódica con el propósito de que gocen de buena salud en todo momento. Para proceder tienes que observar con detenimiento los nervios localizados entre las bandas, el centro y los bordes que hay en los exteriores. De esta manera, podrás encontrar signos de desgaste que sean evidentes o incluso descubrir objetos que se hayan podido quedar incrustados.

4. Elegir los adecuados para el coche

Es fundamental dar con la tecla a la hora de decantarse por unos compuestos para el vehículo. No obstante, ese detalle se puede saber yendo a un taller de confianza a consultarlo y, de esta manera, identificar el tipo que debe calzar. Si es posible, que sea de un fabricante reconocido ya que lo barato sale caro.

5. Rotar los compuestos

Intercambiar la posición entre los delanteros y los traseros ayuda a optimizar y equilibrar su desgaste. Y es que los primeros se someten a una mayor carga que los segundos. Esta rotación la puede hacer el propio usuario si tiene la habilidad suficiente para ello o recurrir a un taller para hacerlo. Es aconsejable llevar a cabo todo esto cada seis meses o cada 10.000 kilómetros recorridos para que lleguen al final de su ciclo lo más igualados posible.

No obstante, un consumo desigual puede ser un síntoma de problemas más profundos en la alineación de estas o de su equilibrio. Esto puede ser la razón por la que el coche se desplace sin razón aparente hacia un lado o que el volante no esté en una posición centrada o que incluso vibre. En cualquiera de estos supuestos hay que llevar inmediatamente el coche al taller.

Rotar compuestos

6. Geometría de ejes

Esa degradación desigual en las ruedas puede ser resultado de una geometría incorrecta de los ejes, que también produce que la dirección no se alinee como debiera junto a ellas. La mejor solución ante esto es hacer un paralelo y prevenir que se consumen cuatro veces más.

7. Eludir golpes

Los baches que puedan haber en la calle, apoyar las ruedas aparcando sobre un bordillo y acciones que puedan suponer rasguños y daños para ellas pueden ser sinónimo de desperfectos irreversibles, como la deformación de una llanta u otra zona afectada.

8. Reciclar y reutilizar

Anualmente, más de tres millones y medio de neumáticos son recogidos en Europa tras alcanzar su fin de ciclo para, posteriormente, ser reciclados o reutilizados por otros usuarios. El planeta agradecerá que lo hagas con los tuyos cuando veas que ya no pueden darte más de lo que les pides dándoles una segunda oportunidad y contribuyendo a la economía circular.

9. Controlar el estado de las válvulas y los tapones

Los tapones tienen como tarea principal la protección de las válvulas contra el polvo y la suciedad, mientras que estas hacen lo propio con el mantenimiento de la presión correcta y su hermeticidad para que las partículas de suciedad (polvo, agua) no penetren en el interior del neumático ni se produzcan fugas. Por todo ello es tan importante revisarlos frecuentemente con el fin de asegurarse de que están en perfectas condiciones. Eso sí, para una durabilidad más extensa conviene que los tapones estén hechos de metal aunque por lo general suelen estar hechos de plástico.

10. No sobrecargar los neumáticos

Aunque el sobrepeso de equipaje no afecta directamente a las ruedas, sí lo hace de forma indirecta siempre y cuando las presiones no estén equiparadas. Para evitarlo, es conveniente revisar el peso máximo que pueden soportar para que no se calienten durante el itinerario que sigas con el coche y sufran alguna fisura.

Sobrecargar neumáticos

11. Mucho ojo con las cadenas de nieve

Si en invierno o en otoño tienes que lidiar con nieve o hielo, además de colocar las cadenas correspondientes hay que controlar la velocidad a la que se vaya puesto que no es bueno para estos las grandes velocidades ni las frenadas. Por tanto, lo mejor es ponerlas con calma antes y quitarlas una vez superado ese tramo nevado o helado. De esta forma se les protegerá de daños.

12. No arriesgar con los trayectos

Si tienes un buen GPS que te guíe por caminos libres de cualquier elemento susceptible de peligro, mejor. ¿Cuál es el motivo? Que las carreteras con muchas curvas y las situadas en zonas de montaña reducen la vida útil de los neumáticos hasta cinco veces más rápido que si se circula por autopista. Los baches, por su parte, triplican la rapidez de la degradación.

La ciudad también supone un territorio hostil a causa de los acelerones y frenazos continuos que puede llevar a cabo el conductor. Dicho esto, es importante tener un navegador que te permita librarte de embrollos o grandes conocimientos de los lugares por donde pases con el coche.

13. Fundamental la higiene

El barro y la tierra sobre todo pueden generar acumulaciones de suciedad en las llantas y, por consiguiente, provocar desequilibrios en las ruedas. Para que el problema no vaya a más, el mejor remedio es llevar el coche a arreglarlo al taller.

Limpiar neumáticos

¿Por qué se suelen desgastar los neumáticos?

Como habrás podido comprobar a lo largo de estas líneas, hay muchas razones por las que se pueden deteriorar e incluso pinchar un juego de neumáticos. No obstante, el grueso de desperfectos está constituido por los dos motivos que se van a esclarecer aquí:

  • El contacto continuo de las ruedas con la superficie de la carretera. A los cinco años puede presentar una banda de rodadura muy mermada o con bajos niveles de presión de aire que, en cualquier caso, pueden resultar en un reventón repentino y en un vuelco accidental del vehículo.

  • El desigual desgaste de los neumáticos o con una presión inadecuada pueden ser sinónimo de daños en la estructura mecánica del diferencial central del coche, y precisamente no es una reparación que salga barata.

Por si fuera poco, el conductor puede recibir multas por unos compuestos que no han sido renovados a tiempo: y es que el Reglamento General de Vehículos ordena que por cada neumático desgastado en gran medida y que presente un dibujo de 1,6 milímetros o menos, o que tenga grietas y bultos, la sanción es de 200 €.

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