11 curiosas costumbres de conducción en otros países

Nos acostumbramos a la conducción de nuestro país y pensamos que la gente conduce igual en todo el mundo, pero lo cierto es que algunos países tienen unas costumbres de conducción muy sorprendentes y curiosas.
Curiosas costumbres conducción otros países

Nos gusta conducir por lugares seguros y no hay país más seguro que el propio. Nos acostumbramos a la manera de conducir de nuestros vecinos y compatriotas y los nuevos conductores imitan lo que ven. Así, cada nación tiene una serie de particularidades al conducir que solo detectamos cuando cruzamos la frontera.

Y quizá tardamos un poco en percatarnos de las diferencias porque en las grandes vías todavía todos van más o menos igual, pero, al entrar en carreteras secundarias o en ciudades, vemos que algo falla: ¿qué hacen los conductores en este país?

Las costumbres de conducción más sorprendentes del mundo

Cada país tiene un código de circulación adaptado a sus criterios técnicos. Y hay países donde sacarse el carné de conducir es más fácil que en otros (menos dificultad). Por eso, los gobiernos suelen desconfiar de dejar conducir turistas y extranjeros por sus carreteras, salvo si se ha establecido un convenio con el país de origen.

El carné de conducir internacional nos permitirá circular por multitud de países durante un período determinado y, por tanto, es imprescindible sacárselo para no tener problemas con la policía. Ya estamos, pues, preparados para la aventura.

1. Inglaterra: todo al revés

Los ingleses siempre se ríen de los extranjeros porque se espantan cuando ven un coche acercarse por la izquierda. No, no se trata de un conductor infractor: en Inglaterra se conduce por la izquierda y se entra en las rotondas por la izquierda. Y aún hay más, porque estos británicos, que son todo unos loquillos, ¡tienen el volante a la derecha! Estas características también las encontraremos en 55 países (India, Japón, Sudáfrica, Australia…) y otros 20 territorios de ultramar, casi dos tercios de la población mundial.

Pero, ¿por qué hacen esto? No hay un origen claro, pero se especula que la tradición proviene de cuando los jinetes y transeúntes se pasaban a la izquierda al encontrarse con alguien para tener la mano derecha preparada para desenfundar el arma y disparar en caso de peligro. En 1835, Giles Chapman fijó la ley por la cual toda circulación montada y rodada se hiciera por la izquierda.

La norma pasó a las colonias británicas y a Japón, por la influencia de los ingenieros que fueron a construir vías férreas. En Europa, hasta la revolución francesa también se circulaba por la izquierda.

Inglaterra

2. Alemania: fast & furious

La palabra Autobahn tiene algo mágico para los turistas: ¡una autopista donde puedes ir a la velocidad que quieres! Muchos países tienen las aburridas limitaciones de velocidad, para ahorrar combustible y para evitar accidentes, pero, en Alemania, es diferente. La sensación de adrenalina al ir a 180 km/h sin preocuparte de la policía es indescriptible.

No obstante, en los últimos años, las autoridades se han visto obligadas a poner límites a una tercera parte de la red en zonas de peligro (y recomiendan no pasar de los 130 km/h) y, por culpa de la gran cantidad de coches que circulan, los atascos son frecuentes. Pero no pierdas la oportunidad de acelerar a fondo si puedes.

3. Italia: impacientes y agresivos

El estudio que realizó la empresa Ipsos en 2020 sobre 12.000 europeos coronó a los italianos (junto con los españoles) como los conductores más agresivos de Europa y los terceros que más usan el claxon sin motivo real. La fama les precede, sin duda. Son conocidos en todo el mundo por saltarse los ceda y los stop, no poner intermitentes, pitar sin parar y realizar adelantamientos realmente peligrosos.

Y los conductores italianos tienen un lenguaje propio representado por la palabra vaffanculo, que no traduciremos para no herir sensibilidades. Evidentemente no todos los transalpinos son así, pero ojo si vamos por Roma, Milán o Nápoles.

4. India: ¡cuidado con las vacas!

¿Has vivido alguna vez el trauma de sentir un chof y que hayas atropellado un erizo? Pues nada comparado con lo que pasa en la India, donde deberás convivir en la carretera con vacas. Sí, vacas. Es que para los hindúes son sagradas y no pueden apartarlas del camino de los coches. Te las puedes encontrar en la capital, Nueva Delhi o las autovías de peaje, así que cuidado.

Por suerte, actualmente, en algunas ciudades llevan un microchip que permite localizarlas. Si chocas con una de ellas, serán las empresas operadoras quien tendrán que pagar el veterinario y el transporte. Y si matas a una, seguramente el karma te lo hará pagar.

Vacas India

5. Rusia: nadie escapa de la policía y las aseguradoras

Es usual que se hagan virales vídeos extraños sobre meteoritos, ovnis, accidentes ridículos u otras cosas raras. Y, casualmente, siempre vienen de Rusia. Pero quizá no es tanta casualidad. Se estima que más de un millón de coches tienen una dashcam en el salpicadero, es decir, una cámara.

Sirven para esclarecer los accidentes para que los conductores puedan defenderse con pruebas si la policía, que tiene fama de corrupta, o las aseguradoras los incriminan. De hecho, estas últimas también obligan a veces la incorporación de una dashcam para evitar fraudes. Y si hay un accidente con daños materiales, los implicados no se pueden mover hasta que llegan los agentes. Rusia es un país de orden.

6. Noruega: lo único que se ahúma es el salmón

Siempre imaginamos a los noruegos como gente amable, simpática, tranquila y respetuosa. Pues es así, y cuidado si vienes de un país de sangre caliente porque te puedes quedar descolocado. Están muy orgullosos, como todos los escandinavos en general, de su carácter y no lo cambiarían para nada.

No obstante, hay una cosa que los pone nerviosos: no se puede fumar en el coche. Si lo haces, tendrás una multa y el rechazo de la gente. En el inicio de la campaña antitabaco, crearon el ingenioso lema: lo único que se ahúma es el salmón.

7. Turkmenistán: ni mujeres ni coches oscuros

Turkmenistán, qué hermoso país para conducir. Si vais por la capital de esta república islámica, no encontraréis dos de los elementos que más accidentes producen en el resto del mundo: mujeres conduciendo y coches oscuros. Bueno, quizá esto sea discutible, pero el ministro del interior en 2018, Iskander Moulikov, tenía muy claro que las mujeres eran las causantes de la mayoría de accidentes.

Así Turkmenistán queda como el único país donde solo conducen los hombres. Y obligó a los propietarios de los coches oscuros a pintarlos de claro, aunque muchos propietarios no tenían el dinero para pagar la pintura.

8. Tailandia: sobrevivir al caos

En Tailandia conducen por la izquierda, primer problema. Tienen una cantidad inmensa de motocicletas circulando por Bangkok, la capital, segundo problema. Por todo el país, tienes que convivir con todo tipo de vehículos, como carritos de venta ambulante, tercer problema. La conducción en Tailandia y, realmente en todos los países del sudeste asiático, es lo más parecido al caos.

Cada uno intenta llegar a su destino como puede, no como debe. Y de aquí salen los numerosos vídeos espectaculares de las intersecciones que podemos encontrar en Youtube. No obstante, los lugareños han aprendido a llevar bien esta situación y los turistas destacan que son conductores simpáticos que no dudan en ceder el paso en algunas situaciones. Ah, y los pasos de cebra y los semáforos… Pues sirven de adorno.

Tailandia

9. Sudáfrica: el arcén también juega

En Sudáfrica, los coches que circulan a una velocidad lenta, suelen echarse al arcén para permitirte el adelantamiento. Si quieres agradecerlo, lo adecuado es activar un momento los warnings. Esto pasa de día, porque por la noche puede ser peligroso. Y es que por los arcenes también caminan miles de personas porque las carreteras son las vías más seguras y rápidas (con los horrorosos datos de atropellamientos que tienen).

Otra característica de los sudafricanos es que no tienen miedo a acelerar; hay gente que va a 120 km/h… ¡llevando un camión! Sumado al mal estado de algunas carreteras y que se te pueden cruzar animales pesados en el camino, el viaje será de todo menos aburrido.

10. Libia: conducir es una odisea

Es el país con la tasa más alta de accidentes del mundo: 73,4 muertos por cada 100.000 habitantes en 2018. Es que doblan en mortalidad al segundo país de la lista de los menos seguros para conducir, que es Tailandia. Durante la dictadura de Gaddafi, se estableció un código de circulación muy completo, pero actualmente los peligros acechan por doquier en Libia.

En primer lugar, tienes que sobrevivir a las tormentas de lluvia y de arena, que bloquean la visión del conductor. En segundo lugar, hay carreteras en muy malas condiciones. Y, si sigues vivo, reza por no cruzarte con el ISIS o una de las numerosas facciones armadas que asolan el país.

11. República Democrática del Congo: sanciones, ¿para qué?

Los congoleños también tienen una tasa elevada de muertos: 33,2 por cada 100.000 habitantes. La causa principal es que tienen una red viaria en muy mal estado y pocas posibilidades pecuniarias de repararla, con lo que las desgracias se acumulan. Lo más singular del país, pero, es que, aun contando con limitaciones de velocidad, no se han decidido a sancionar las distracciones por el uso del móvil o el consumo de sustancias psicotrópicas.

Congo
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