Las 3 diferencias entre la etiqueta B y la etiqueta C de la DGT (explicadas)

Con los objetivos de sostenibilidad en el horizonte, es importante saber qué separa a estas dos distinciones que figuran en muchos modelos de coche. Veamos qué diferencias hay entre la etiqueta B y C de la DGT.

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Como se ha dicho en varias ocasiones por aquí, la sostenibilidad hoy juega un papel muy importante en la industria de la automoción a causa de la emergencia climática que vive el planeta, así como los objetivos de sostenibilidad que se han marcado distintas instituciones gubernamentales en el mundo.

Para catalogar lo “respetuoso” o nocivo que puede ser un determinado vehículo en este sentido, en España se usan distintas distinciones por parte de la Dirección General de Tráfico (DGT). En esta nueva entrada de TopDriverz, vamos a hacer hincapié en la B y en la C explicando las diferencias que existen entre ellos. El objetivo no es otro que orientar a quienes tengáis pensado compraros un coche que pueda tener una de ellas e informaros de lo que podéis hacer y lo que no.

Etiqueta B y C de la DGT: las 3 razones que las separan

Tras esta introducción de rigor, es el momento de ir al turrón de una vez por todas e ir explicando, de manera individual, por qué no es lo mismo contar con la etiqueta B que con la C de la DGT en el modelo de auto que se tenga en propiedad. Allá vamos.

1. Color

La manera más sencilla para distinguir a una y a otra es el color, ya que es la que se puede apreciar a primera vista. Para ser más exactos, la etiqueta B exhibe siempre un color amarillo junto a su letra, mientras que la C lleva consigo un color verde.

2. Coches a los que agrupa

La etiqueta B y C acompañan a distintos tipos de vehículos, de forma que la cosa queda de la siguiente manera:

  • Automóviles con etiqueta B: turismos y furgonetas ligeras de gasolina que fueron matriculados a partir de enero del año 2000; lo mismo pero con diésel y que se matricularon a partir de enero pero de 2006; y vehículos que en su interior cuenten con más de ocho asientos, que sean pesados y que fueran matriculados desde 2005 al margen de si funcionan con diésel o con gasolina.

  • Automóviles con etiqueta C: turismos y furgonetas ligeras con gasolina que han sido matriculadas a partir de enero de 2006; turismos y furgonetas del mismo tipo pero con diésel que lleven matriculadas desde el año 2014; y vehículos con capacidad para acoger ocho plazas y pesados matriculados desde 2014, ya funcionen con gasolina o con diésel.

No obstante, conviene señalar varios matices y detalles que son importantes. En el caso de los que funcionen con gasolina de etiqueta B, han de someterse a la normativa Euro 3, los de diésel a la Euro 4 y 5 y si se tratan de motos y ciclomotores se han de ceñir a la Euro 2.

En el caso de la etiqueta C pasa algo parecido. Los que se alimentan de gasolina se tienen que ajustar a lo que dictan las normativas Euro 4,5 y 6; los de diésel a la última citada de estas; mientras que las motos y los ciclomotores a la 4 y a la 3.

3. Niveles de emisiones contaminantes

A consecuencia de la segunda de las diferencias ya comentadas en estas líneas, lo cierto es que una etiqueta es más amable con el medio ambiente que la otra, en concreto la C sobre la B, por lo que si sois conductores muy concienciados con el bienestar del planeta y tenéis que elegir entre un vehículo B y otro C, es preferible que os decantéis por este último.

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¿Y qué similitudes guardan entre sí las etiquetas B y C?

No son muchas, pero es muy importante: las restricciones a las que se deben enfrentar. En España, son tres las ciudades que han impuesto restricciones en materia de movilidad en base a los niveles de contaminación: Madrid, Sevilla y Barcelona. En estas tres grandes urbes, hay lo que se conoce como Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), una categorización de ciertos espacios que nació a raíz de la reciente ley de cambio climático.

No obstante, a partir de 2023 todos los municipios con más de 50.000 habitantes tienen que disponer una ZBE delimitada como ya es realidad en los lares que hemos mencionado. Con todo ello, los vehículos con etiqueta B y C se someten a las mismas reglas en este sentido, a pesar de que no son igual de contaminantes. Lo que se establece es lo siguiente:

Solo pueden acceder a Madrid Distrito Centro si van a estacionar en lo que se conoce como “aparcamiento de uso público”, en un garaje privado o reserva de estacionamiento no dotacional, a menos que estén “excepcionados” como reza la normativa. En el caso de la capital española, a partir de un escenario 2 referente al protocolo anticontaminación ningún vehículo etiquetado con la B o la C puede estacionar en las plazas y horarios SER (Servicio de Estacionamiento Regulado). Si hablamos de la ciudad condal, dentro de su Zona de Bajas Emisiones pueden circular autos que luzcan cualquiera de las dos etiquetas distintivas.

¿Dónde hay que colocar la etiqueta B o C en el coche o en la moto?

Cualquiera de estas dos distinciones hay que llevarla adherida en la parte inferior derecha del parabrisas delantero de un vehículo de cuatro ruedas. Mientras tanto, si se conduce una moto, hay que colocarla en una parte que sea visible, aunque no se especifica ninguna en concreto.

En algunos casos, como el de Madrid, se multan a los conductores que no la lleven en sus vehículos, algo que lleva ocurriendo desde que el 8 de octubre de 2018 entrara en vigor un nuevo protocolo de anticontaminación y continuase esa norma con Madrid 360, que comenzó a funcionar el 24 de abril de 2019. Todo ello es un mandato del ayuntamiento y no de la DGT, que simplemente se limita a recomendar su uso.

Si hablamos de Barcelona, lo que se marcó en las ZBE ubicadas en el interior de la ciudad, así como todos los barrios de L´Hospitalet de Llobregat, Sant Adrià de Besòs, Cornellà y Esplugues de Llobregat, todos ellos localizados dentro del perímetro de las rotondas, es que los vehículos que no están catalogados con los diferentes etiquetados por su elevada contaminación, no pueden circular en las horas que se marquen.

De esta manera, no se multan a los usuarios de autos que no la lleven, sino que se denuncian a aquellos cuyo vehículo no tiene derecho a ninguno de los distintivos por su antigüedad y emisiones cuando el protocolo esté activado.

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Algunos de los coches que menos contaminan

Una vez que hemos explicado el significado y lo que distinguen a las etiquetas B y C de la DGT, así como las mismas restricciones a las que se enfrentan en las dos grandes ciudades españolas, conviene pasar a la práctica y hablar de algunos modelos de coches que eluden cualquier problema en este sentido por su escasa contaminación. No es de extrañar que la práctica totalidad de ellos incluyen versiones híbridas. Veamos cuáles son.

1. Hyundai Ioniq

El coche coreano contiene, en su modelo híbrido, un motor de 1.6 litros que goza de 141 CV de potencia. Una unidad que tan solo consume 4.5 litros por cada centenar de kilómetros recorridos y que produce unos 103 gramos de dióxido de carbono en cada kilómetro. Y a todo ello hay que sumar un buen par motor máximo de 265 Nm que, a priori, brinda unas excelentes prestaciones en carretera al Hyundai Ioniq.

Hyundai Ioniq

2. Toyota Prius

Ahora nos enfocamos en otro vehículo asiático: el Toyota Prius. El japonés es uno de los favoritos de los taxistas por su consumo tan moderado de 99 gramos de dióxido de carbono en cada kilómetro recorrido. Se trata de una berlina que, en su día, fue el primer vehículo híbrido de producción en serie allá por el año 1997, fecha en la que se empezó a comercializar su primera generación.

3. Renault Clio

La combinación de sus unidades eléctricas y de gasolina permiten al Renault Clio híbrido gozar de 140 CV de potencia, emite unos 96 gramos de dióxido de carbono por kilómetro y está capacitado para proporcionar al conductor un 80 % de conducción eléctrica en la ciudad. Está ligado a una transmisión automática multi-mode (MMT) de seis marchas.

4. Honda Jazz

Volvemos al continente asiático para hablar del Honda Jazz, que es muy reconocible por su pequeño tamaño y en cuya estructura combina un motor eléctrico y otro híbrido que le aportan conjuntamente 109 CV de potencia. El par motor máximo del que disfruta el usuario es de 253 Nm. Su consumo homologado es de 4.5 litros por cada centenar de kilómetros recorridos y las emisiones que registra son unos 102 gramos por kilómetro.

5. Toyota Corolla

Toyota es una marca muy comprometida con la movilidad sostenible, y prueba de ello es que incluye más de un modelo entre los menos contaminantes del mercado. El Corolla es un nombre mítico que, además, fue uno de los más vendidos en España en el año 2020. Su versión más eficiente es la que equipa un motor de 1.8 litros que goza de 122 CV de potencia y que homologa un consumo de 4.3 litros por cada centenar de kilómetros recorridos. En materia de emisiones, hay que decir que emite 98 gramos de dióxido de carbono en cada kilómetro que recorre.

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