¿Es seguro llevar gafas de sol mientras conduces?

Algunos conductores las llevan por estética, otros por seguridad. Lo que es seguro es que, detrás de llevar gafas de sol mientras se conduce, hay muchos mitos y desinformación. Resolver las dudas al respecto nos permitirá tomar la decisión acertada sobre si llevarlas o no.
Gafas de sol conducir

¿Os habéis preguntado nunca quién es Roberto Martín? Es el nombre que Google destacó cuando me documenté para este artículo. Cuestiones del posicionamiento, supongo.

Roberto Martín nos dice que es necesario llevar gafas de sol cuando conducimos. Nos dice que nos protegen de los destellos del sol y que así podemos evitar accidentes. Pero, volvamos a la pregunta: ¿Quién es Roberto Martín? Pues, efectivamente, un vendedor de gafas de sol.

No decimos que su opinión esté mal, pero tenemos que ir con cuidado con lo que nos encontramos por Internet. Por eso, en TopDriverz nos gusta contrastar la información, aunque sea para un tema aparentemente secundario. Pero no lo es, porque una mala decisión con este tema nos puede acarrear problemas. Hoy vamos a hablar de gafas de sol. No de su estética (aquí que cada uno sea libre), sino de su seguridad.

Vamos a analizar las distintas informaciones que circulan boca a boca entre los conductores para determinar si son ciertas o no.

¿Podemos llevar gafas de sol mientras conducimos?

Más del 90% de información que percibimos en la carretera es a través de la vista, en consecuencia, es muy importante cuidar nuestra vista cuando conducimos bajo condiciones de alta luminosidad.

Más seguro lo es, no obstante, no existen unas gafas específicas para la conducción. A pesar de ello, existen gafas de sol cuyas características las hacen idóneas para los trayectos en coche (gafas polarizadas).

Este tipo de gafas ayudarán a reducir el cansancio y la fatiga de nuestra vista proporcionando una conducción más segura y confortable. Por esta razón, en el artículo de hoy desvelaremos si es seguro llevar gafas de sol mientras conducimos.

1. El sol: nuestro enemigo más querido

Cuando conducimos es agradable que te toque el sol. Además de calentar el ambiente, nos transmite la energía necesaria para estar de buen humor. Para los que vivimos en climas templados, tener que afrontar todo un día de coche bajo nubes pues no es demasiado bonito. Pero el sol es un elemento que nos puede producir accidentes, ya que un destello es fatal para el conductor.

Debemos ser conscientes que, por ejemplo, en España, el reglamento no obliga a llevar gafas de sol. Lo que sí es obligatorio es que, si sustituyen a unas gafas graduadas habituales o unas lentillas, las de sol deberán ser también graduadas. Y se pone mucho énfasis en otras recomendaciones como bajar los parasoles o reducir la velocidad cuando te toca el sol de cara, pero entonces ¿las gafas?

Después de consultarlo con expertos, la conclusión es que las gafas de sol pueden ser un buen aliado contra los destellos. Pero alerta, uno debe estar acostumbrado a llevarlas. Ponerse unas gafas de sol por primera vez en conducción nos podría desconcentrar y sería peligroso. En segundo lugar, no son válidas en todas las situaciones ni son válidos todo tipo de gafas. A continuación, entraremos más en detalle sobre esto. Antes, tenemos que dejar claro que, con gafas o sin, las otras recomendaciones (y las leyes de circulación) siguen en pie.

2. Situaciones de lluvia, nieve y noche

No es conveniente ponerse gafas de sol durante la noche, porque empeora la visión. El tema de la lluvia ya es más comprometido. Se ha extendido la creencia de que, con las gafas de sol, eliminamos las distorsiones que nos provoca la lluvia. Esto es totalmente falso. Las gafas de sol, aunque sean polarizadas, no consiguen este efecto. Al contrario, empeora tu visión. Cuando ha parado de llover, el suelo mojado refleja los rayos de sol y es molesto para el conductor. Entonces sí que las podemos usar.

En nieve, nos dejamos aconsejar por la RACE y podemos concluir que, en carreteras rodeadas de nieve (si nieva, lo mejor es parar y esperar a que pase la tormenta), su uso es imprescindible. La nieve provoca un aumento drástico de la cantidad de luz reflejada: se necesita parpadear más y se producen más deslumbramientos. Existe la posibilidad de que el suelo resbale o que haya placas de hielo, así que la visión debe ser perfecta para reaccionar a tiempo. Pero atención, si detectamos la presencia de placas de nieve (o que pueda haberlas), entonces las gafas polarizadas no nos sirven porque, como reducen la luz reflejada, no vamos a ver las placas.

3. No confíes en cualquier marca

En este punto vamos a dar un consejo de sentido común, que suele ser el menos común de los sentidos. No vale comprar las gafas en la primera tienda de la playa o vendedor ambulante que nos encontremos. No estamos hablando sobre la competencia desleal, sino que, si no las compramos en una óptica, no podremos estar cien por cien seguros de que sean eficaces y seguras.

En primer lugar, las gafas de sol tienen que estar homologadas con el distintivo CE en los países de la UE. Este distintivo nos garantiza la total fiabilidad de las gafas. Después, los ópticos son los más indicados para proporcionar unas gafas que sean buenas, que se ajusten a la cara del conductor y que tengan las características adecuadas para el uso que le vayamos a dar. Y, dicho de paso, también nos aconsejarán sobre si nos quedan bien estéticamente (evitemos hacer el ridículo).

4. ¿Qué dicen los fabricantes y vendedores de gafas?

Ahora que ya hemos determinado la idoneidad de llevar gafas, podemos volver a ver qué nos dicen los fabricantes y vendedores. El ya conocido Roberto Martín y su equipo nos explican que la gama de colores para las lentes ya no tiene límite. No obstante, las lentes de color gris son las más recomendables porque son las que menos alteran los colores del entorno (cuando se hace deporte, las mejores son las marrones y, cuando se va por el mar, verdes) Sobre todo, remarca el vendedor, no debemos ponernos las lentes negras, porque la distorsión de colores es más grande.

Las gafas de sol deben ir graduadas si la persona tiene problemas de visión y tienen que ir siempre bien ajustadas. Si no, se nos van a resbalar y no nos van a servir de nada. Sea como sea, ellos y otros vendedores como Óptica Universitaria, nos dejan claro que las mejores son las gafas polarizadas. El rango de precios medio suele ir entre los 25 y los 60€.

Por lo que respecta a los materiales, hay gente que se siente más cómoda con cristal y hay gente que prefiere lentes orgánicas. Realmente, podemos afirmar que las orgánicas son mucho más seguras: se rompen con menos facilidad y son más ligeras. Punto en contra: se deben proteger bien, porque es más fácil que reciban un arañazo, aunque se trabaja para darles una cobertura antiarañazos. En la montura, debemos elegir un material ligero y que nos resulte cómodo para llevarlo durante horas.

5. Los cristales polarizados son los mejores, pero ¿qué son?

Los cristales polarizados son aquellos que llevan incorporado un filtro de densidad variable que nos impide que nos afecten los reflejos solares. Las imágenes mantienen su nitidez, aun con el sol delante, y, además, se reduce mucho el reflejo de la luz continuada, que es la que genera la fatiga a nuestros ojos. Por ejemplo, cuando el pavimento está mojado y el sol se refleja en él.

Hay dos problemas con los cristales polarizados, que no son muy graves, pero que debemos tener en cuenta. Uno de los problemas más comunes percibido por muchos usuarios es que, con estas lentes, al mirar pantallas LCD (móvil, tablet, pantalla del coche) las imágenes nos suelen llegar de forma distorsionada y oscura. Si necesitamos consultar el móvil (¡siempre en parado!), simplemente nos quitamos las gafas, pero tendremos que abstenernos de mirar o manejar la pantalla del coche, ya sea por el GPS o para cambiar de canción. Si tenemos copiloto, que se encargue él de estas cosas.

El segundo problema es que no ofrecen cobertura hacia cualquier deslumbramiento, por lo que cualquier inclinación de cabeza nos puede hacer que nos lleguen reflejos de luz horizontal que hagan que perdamos visión. Por eso, es siempre necesario que estén bien ajustadas.

6. Elige el filtro adecuado

Por su parte, existen diferentes filtros para las gafas de sol. Si conducimos, los expertos recomiendan el filtro 3, que está pensado también para zonas de alta montaña o zonas de costa. Esto, sobre todo, en verano. Si nuestro trayecto es en otoño o invierno, con el filtro 2 ya tendríamos más que suficiente. El que no se aconseja, y podría ser incluso peligroso, es el filtro 4, ya que es para luminosidad extrema y perderíamos claridad en la conducción.

7. Tienen que estar en buen estado

Si hemos comprado unas gafas específicamente para la conducción, en muchos casos se dan dos situaciones: la primera es que las usemos mucho y que, con el uso, se desgasten. Y la segunda es que las usemos ocasionalmente. En este caso, las primeras veces solemos guardar las gafas en su estuche bien puestas, pero después ya las dejamos en cualquier sitio (sabemos que lo hacéis). En los dos casos, se produce un desgaste y, con el tiempo, puede que no tengamos una visión óptima.

Cuando estén en mal estado tienen que tirarse (o usarse en otros contextos) o repararse. No tengáis miedo a consultarlo en la óptica. No os van a cobrar nada por preguntar y ganaréis en seguridad.

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