Los 10 fallos más comunes en el examen práctico de conducir (y cómo evitarlos)

Nadie está a salvo de cometer errores durante la conducción en el día del examen para obtener el permiso de circulación B. Por lo tanto, es muy recomendable que leáis este artículo quienes os vayáis a presentar pronto.
Fallos comunes examen práctico conducir

Como humanos que somos todos, los nervios no son algo ajeno a quienes deciden presentarse a la prueba práctica para obtener el permiso de circulación de coche. Por tanto, cualquier ayuda para gestionar las emociones adecuadamente, así como para no caer en la trampa de ciertos errores, es bienvenida por todos. Y es que un 53 % de los candidatos que se presentan por primera vez suelen suspender.

Dicho esto, en Topdriverz vamos a dedicar las próximas líneas a hablar sobre los 10 fallos más comunes en el examen práctico de conducir con el fin de hacerte la vida más fácil si tienes pensado presentarte más pronto que tarde.

Los errores más habituales en el examen práctico de conducir

Tras esta introducción, es la hora de ir al turrón y comentar en detalle qué se suele hacer mal durante el periodo de conducción que transcurre durante el examen práctico de conducir.

1. Pasar por alto los tips preliminares

Olvidar ponerse y ajustarse el cinturón como es debido, no darle al asiento el ajuste ideal para sentirse cómodo en el manejo del volante y ver lo que pasa alrededor adecuadamente y no colocar los retrovisores correctamente son motivo de suspenso inmediato. Por mucho que te atenacen los nervios, has de proceder a configurar estos parámetros antes de poner en marcha el vehículo.

Por tanto, una buena forma de entrar en calma es tomarse el tiempo necesario para colocar el cinturón de seguridad, ir testando el asiento hasta dar con la posición correcta y más cómoda para llevar a cabo la conducción y hacer lo propio con los retrovisores hasta que permitan ver con claridad lo que sucede detrás. Respira hondo y no tengas prisa en hacer todo lo que se acaba de comentar en este párrafo.

Tips examen práctico

2. Carencia de observación al maniobrar

Observar lo que hay en el entorno antes de llevar a cabo una maniobra determinada es fundamental, ya que aporta un control absoluto de la situación y evita sufrir o propinar un golpe a alguno de los usuarios presentes de manera próxima. Conducir como si no hubiera un retrovisor también por dentro o no mirar atentamente a todas las direcciones desde las que nos pueden dar un susto puede significar tener que bajarse del vehículo antes de tiempo.

3. No mantener la distancia de seguridad

Pegarse en demasía al coche que circula justo por delante o a los obstáculos que hay presentes a ambos lados de una vía urbana es peligroso, además de una razón adicional por la que te pueden suspender.

En el caso de la que hay que guardar con los usuarios tanto por delante como por detrás, esta tiene que ser bien de 100 metros o la equivalente a un intervalo de cuatro segundos cuando no se pretenda adelantar o cuando hayan condiciones de escasa visibilidad. Esta regla se replica en los túneles. No obstante, en un lugar donde hay que circular a baja velocidad, es decir a unos 50 kilómetros por hora más o menos, ese espacio puede equivaler a dos segundos.

4. No interiorizar cómo se circula en las glorietas

A la hora de atravesar una rotonda o glorieta hay que tener muy claro cómo y por dónde hay que entrar en base a la dirección que nos haya indicado el examinador. Como ya se comentó en la entrada mencionada al inicio de este texto, para ir de frente o girar a la derecha hay que circular por la parte exterior de la trazada, así como colocarse en el lado que cuente con la marca vial indicativa correspondiente en el suelo.

Esto último se puede aplicar para tomar la salida ubicada a la izquierda, pero hay que trazar por dentro el círculo de la glorieta. Lo que sí hay que hacer en cualquiera de los dos escenarios es esperar a que llegue el momento exacto en el que se pueda entrar y poder escoger la salida necesaria, así como echar mano de los intermitentes para indicar a quien viene detrás. De no tener esa paciencia y meterse cuando hay cierta congestión, el examinador tomará nota para suspenderte.

5. Ignorar el paso de los peatones

Por norma general, hay que reducir la velocidad a medida que el coche se aproxima a un paso de peatones como prevención ante lo que pueda pasar. Y es que los hay que ofrecen escasa visibilidad por estar ubicados junto a zonas de aparcamiento que, a su vez, son ocupadas por vehículos estacionados que obstruyen la visión. Por ello, la mejor forma de afrontarlos es reduciendo, levantar la cabeza y mirar a ambos lados para ver si verdaderamente se acerca algún o algunos peatones a cruzar.

Paso peatones

6. No entender cuándo el motor pide cambiar de marcha

Ya sea por escasez de práctica o incomprensión de lo que está exigiendo el coche en el momento, cambiar de marcha de forma errónea puede conducir (nunca mejor dicho) a no poder superar el examen. Por ello, es muy importante asimilar mentalmente cómo se acciona cada una de las cinco relaciones con las que cuenta un turismo habilitado para examinar a los candidatos. Como también lo es el saber jugar con el embrague y el acelerador, ya que aplicando estos dos hábitos es más sencillo llevar a cabo una conducción eficiente.

Para que no sea una piedra en tu camino, te indicamos que la primera marcha no debes emplearla casi nada a la hora de poner en marcha el vehículo, la segunda puedes estirarla hasta circular a unos 40-45 kilómetros por hora, la tercera hasta cuando hayas alcanzado en torno a 70 km/h, la cuarta cuando estés muy próximo de los 100 y la quinta no la prolongues más allá de los 120 que marca el límite de velocidad en las autopistas. Para hacértelo más fácil, en ciudad preocúpate de ir en segunda o en tercera y si sales de ahí en cuarta (si el límite está en 70-90) o en quinta (si estás en autopista).

7. Interpretación incorrecta de las señales de tráfico

Es más frecuente de lo que pueda parecer el hecho de olvidar del orden prioritario que existe entre las distintas señales viales. Prueba de ello es que no se suele discernir lo que hay que hacer ante la presencia de un stop y la de un ceda el paso. Y la respuesta a esa duda está en que el primero requiere, como su propia palabra indica, una detención total del coche, mientras que el otro no necesariamente lo implica ya que depende de la presencia o no de vehículos que tengan preferencia.

También ocurre que al girar a la izquierda no es conocido por muchos si hay alguien que tenga prioridad, cuando lo que hay que hacer es esperar a que el carril de sentido contrario quede vacío para llevar a cabo el giro imitando un ángulo recto (si es el caso) o simplemente ceñirse al borde más situado a la izquierda si es de único sentido. No saber desenvolverse en estas situaciones es motivo de suspenso.

8. No usar correctamente las luces

La iluminación de corto y largo alcance está relacionada con unas condiciones climatológicas determinadas, así como con unas horas del día en el caso del otoño y el invierno. Si el cielo está despejado y hay sol radiante, las únicas luces que hay que controlar a la perfección son las de los intermitentes para indicar la dirección que vas a tomar para maniobrar en diversos lugares de la ciudad o de la carretera.

No obstante, si llueve y el cielo está nublado entonces conviene que acciones el botón que activa a las luces de corto alcance, además del limpiaparabrisas para que el agua que esté cayendo no impida que veas con nitidez al frente. Las largas, por su parte, es muy improbable que las utilices ya que los exámenes suelen ser de día, por lo que la visibilidad no está tan comprometida. En cualquier caso, utilizar correctamente estas funcionalidades deja claro al examinador que controlas a la perfección el coche.

9. Arriesgar con el espacio del aparcamiento

Al cabo de un rato más o menos largo el examinador probablemente te ordenará aparcar en algún hueco que veas viable para situar el vehículo en medio de otros dos. A veces, con la idea de querer demostrar que se sabe hacerlo a las mil maravillas, se puede caer en el error de escoger un espacio que puede resultar muy justo que, a su vez, derive en un contacto con alguno de ellos o en una subida a la acera en el peor de los casos.

Por tanto, no hay que obcecarse en meter el vehículo en el primer sitio que se vea, sino esperar al momento de encontrar otro o seguir con la marcha si no se ve claro.

10. Ir demasiado rápido o lento

La última equivocación que suele producirse en el examen práctico de conducir tiene lugar tanto en la ciudad como en la carretera. Superar los límites de velocidad establecidos en el lugar del examen, ir despacio en exceso, entrar en la carretera sin apurar el carril de aceleración y sin alcanzar la velocidad óptima y pegar un frenazo para entrar en el de deceleración a la velocidad exigida son faltas graves.

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