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Los 7 tipos de Radares de Velocidad (y sus características)

Si siempre has creído que estamos continuamente vigilados, este post te dará la razón en parte con las distintas clases que hay de este dispositivo. Veamos cómo se clasifican radares de velocidad.

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El control de la velocidad en las carreteras es fundamental para garantizar la seguridad de los usuarios que circulan por ellas. En los últimos tiempos, como consecuencia de los avances tecnológicos, se han colocado un sinfín de dispositivos conocidos como radares para comprobar que todos los conductores cumplen con los límites establecidos.

Algunos son más visibles que otros, pero lo cierto es que hay muchas clases de estos, por lo que conviene conocer los 7 tipos de radares de velocidad que nos podemos encontrar en una vía cuando estamos viajando. Si te vas a ir de vacaciones en las próximas semanas o sueles ir por carretera a trabajar, la información que vas a encontrar a continuación te será útil para que nada te pille por sorpresa.

Toma nota, que te los puedes encontrar: ¿qué clases de radares de velocidad hay?

Tras la introducción habitual para ir entrando en calor, es el momento de ir al tema central de este artículo y describir en detalle lo que tiene cada uno de los n tipo de radares de velocidad que un conductor puede ver durante un desplazamiento en su coche, camión o moto.

1. Pórtico

Son los más clásicos y, a su vez, los más conocidos. Su funcionamiento se basa en una antena que se encarga de emitir una señal reflejada en el vehículo y que regresa a su origen. Emplea tecnología láser, concretamente Doppler que emite ondas electromagnéticas y que se puede resumir en el proceso que se acaba de comentar.

La variación que tiene lugar en la frecuencia de la onda hace que el radar pueda calcular la velocidad del automóvil al instante. Constan de un equipo automático que no necesitan operador, de ahí que estén siempre alerta, y se encuentran (como su propio nombre indica) en los pórticos elevados que cruzan las carreteras.

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2. De tramo

A su favor, hay que decir que los radares de tramo son más fiables que los que se pueden encontrar en un pórtico, ya que monitorizan la velocidad media que ha llevado un vehículo desde un punto a otro, por lo que el conductor está obligado a mantener una velocidad media similar o inferior a la que ya está marcada.

Su funcionamiento consiste en la presencia de una cámara de visión artificial infrarroja sobre cada carril en un hipotético punto A, la cual se dota de un sistema de reconocimiento de caracteres (OCR) que capta el momento justo en el que el conductor pasa por debajo, se lee la matrícula y se graba para que quede constancia del día, la hora, el minuto y el segundo por el que el auto pasa.

Tras recorrer ese segmento, se llega al punto B, donde hay otra cámara interconectada con la anterior y que se dedica a registrar los datos del segundo punto. Tras acabar el recorrido, un software comprueba y calcula tanto el tiempo como la velocidad media de un vehículo. Si está por encima de la permitida, o tarda menos tiempo del mínimo fijado, la información es remitida por medio de fibra óptica a la Dirección General de Tráfico (DGT) o a la autoridad competente, que es la encargada de imponer la multa.

Estos radares no solo controlan la velocidad excesiva, sino que también ayuda a multar a aquellos usuarios que circulan por debajo del 50 % de la cifra establecida en este sentido.

3. Radares móviles o de vehículos

En el caso de España, los tienen en su poder la Guardia Civil y la policía local. En el caso de los primeros, lo instalan en vehículos, ya sean coches patrulla o camuflados. Los segundos los emplean solamente para sus propios coches patrulla. De esta forma, controlan la velocidad tanto circulando como detenidos en un punto determinado de la carretera.

Hay lugares, como Navarra, en los que se usa en combinación con los fijos para pillar al conductor que frena al pasar un pórtico, un poste o una cabina, para después acelerar y rebasar el límite de velocidad establecido.

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4. Postes

Se colocan, como se puede deducir de su nombre, en postes elevados en los laterales de la carretera. Al igual que los pórticos, no necesitan un operador, por lo que están vigilando constantemente. Los que son más comunes de ver son los de tipo radar, aunque los hay que también emplean tecnología láser caracterizados por ser más precisos y eficaces.

5. Cabinas laterales

A grosso modo, son unas cajas metálicas de color blanco que se suelen encontrar en los lados de las carreteras y que en su interior llevan un cinemómetro láser o un radar. En caso de llevar lo primero, lo que hace es emitir haces de luz transversales a la vía en cuestión, que cuando se ven interrumpidos por un vehículo le permiten calcular la velocidad a la que circula.

6. Radares de trípode

Se trata de dispositivos portátiles que se colocan sobre un trípode o soporte de tres patas en un punto fijado de la vía. Por lo general, no suelen ser muy visibles y son gestionados por unos agentes. Su hábitat natural es la ciudad, aunque no es extraño verlos en puntos más allá de la urbe.

Como detalle, es preciso decir que no es estrictamente necesario que estén señalizados, por lo que es más fácil para los agentes pillar a los infractores. Los modelos más recientes son los Velolaser, muy pequeños pero que tienen la capacidad de estar operando las 24 horas del día. No obstante, conviene saber que solamente se pueden emplear en estático, y es que en escenarios de niebla, lluvia o alta humedad pueden cometer hasta un 60 % de fallos. De todas formas, ciertos colores de vehículos o su suciedad también pueden provocar confusiones en la medición.

7. Helicópteros

No solo se controla lo que hacen los conductores por tierra, sino que también se hace por aire. Para ello se emplean unos helicópteros que contienen cinemómetros y que son capaces de identificar a conductores que circulen por encima de los 350 kilómetros por hora desde un kilómetro de distancia a una altitud de 560 metros. De hecho, han pillado a gente yendo a 263 km/h.

Son más selectivos y gozan de la posibilidad de observar cómo se comportan los conductores identificando las actitudes de riesgo que puedan tomar. A bordo llevan un par de cámaras de vigilancia: una panorámica que se encarga del seguimiento y la captación de la velocidad, y otra de detalle, que lleva un teleobjetivo que permite leer perfectamente la matrícula del vehículo desde 300 metros de altura. Por si no fuera suficiente, son capaces también de calcular la velocidad media.

El procedimiento con el que funcionan, en el caso de España, es el siguiente: se confirma que un conductor determinado ha cometido una infracción, se manda un fotograma de la grabación al Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas (ESTRADA). En el hipotético caso de que la infracción constituyese un delito, el helicóptero de turno se pondría en contacto con la patrulla de la Guardia Civil más próxima para que intervenga.

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¿Cuántos radares hay repartidos por España?

Se estima que más de 1.600 radares dedicados al control de velocidad se encuentran funcionando a pleno rendimiento en el territorio español. Una cifra que crece aún más si cabe si se le añaden los que no tienen como objetivo monitorizar los niveles de velocidad. Y no es para menos teniendo en cuenta que casi una cuarta parte de los accidentes con víctimas mortales sucedidos en 2019, el último antes del inicio de la pandemia, estuvo provocada por el exceso de velocidad en las carreteras. En cifras concretas, se tradujo en 300 personas que perdieron la vida por este motivo en las carreteras.

Un año antes, en 2018, los conductores españoles vieron cómo se iban al limbo más de medio millón de puntos en el permiso de circulación, de los que 11.500 estaban íntimamente relacionados con infracciones catalogadas como “muy graves”. Más de la mitad de las denuncias se relacionaban con límites de velocidad excedidos.

El desglose queda de la siguiente manera: 760 radares fijos dedicados exclusivamente a controlar la velocidad, de los cuales 80 son de tramo; 548 móviles que desempeñan la misma labor, 12 helicópteros dotados con la tecnología Pegasus, 11 drones de los cuales pueden multar; 216 cámaras de control de cinturón y telefonía móvil; 15 furgonetas camufladas dedicadas a vigilar las actitudes con el móvil y el resto se reparte entre otros de control de velocidad, alcohol y drogas.

Los últimos en llegar han sido los drones, que a diferencia de los que hemos visto no se dedican a vigilar el cumplimiento de los límites de velocidad, sino que ayudan a cerciorarse de que no se sigan conductas temerarias al volante. Hay en torno a una cuarentena de unidades que vuelan a una altura de 120 metros y capaces de alcanzar una velocidad de 80 kilómetros por hora así como de estar funcionando unos 40 minutos.

Ojalá que este post sobre los 7 tipos de radares de velocidad os haya sido útil y servido de aprendizaje. Para sacarle provecho, os animamos simplemente a cumplir con las normas de circulación para que ninguno de ellos os pille de improviso y os metan una multa de aúpa. Mucho ojo.

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