Los 12 errores más comunes al financiar la compra de un coche (y cómo evitarlos)

Financiar la compra es el método más usual hoy en día de adquirir un vehículo. No obstante, el desconocimiento nos puede llevar a cometer ciertos errores que vamos a analizar con detalle.
Errores comunes financiar compra coche

Muchos no hemos podido evitar la financiación de un vehículo. Cuando aspiramos a tener un coche de primera mano después de ahorrar un poco, ya hemos asumido que no vamos a poder efectuar un solo pago y que tendremos que hacerlo en cómodos plazos. No pasa nada, la financiación es la opción más utilizada por los compradores de coches, así que no tenemos que preocuparnos de nada. ¿O quizá sí?

Debemos ser conscientes que, en cada operación donde se mueva dinero, hay dos bandos en lucha que quieren conseguir el máximo beneficio propio. Tú estás en un bando, el concesionario está en el otro. Por eso, vamos a analizar los 12 errores más comunes que hemos podido constatar en los compradores.

¿Financiar o no financiar? ¿Qué errores tenemos que evitar?

Esta es, sin duda, la gran pregunta. Organizaciones como la OCU recomiendan evitar la financiación de un vehículo porque argumentan que el precio final puede salir más caro o mucho más caro. Podríamos llegar a aceptar un sobreprecio de 500€, pero cuando contabilizamos el precio final y vemos que sube y sube, es lógico que nos indignemos por habernos equivocado.

Los motivos por aceptar la financiación son los siguientes: el primero, que no tenemos tanto dinero como para efectuar un único pago. El segundo motivo es la insistencia de los vendedores, que nos prometen grandes rebajas si lo hacemos. Evidentemente, ellos no están como para perder dinero así que hay gato encerrado: tienen márgenes de beneficio siempre reducidos, así que con la financiación pueden acabar cobrando más. Y si no estamos informados, podemos cometer alguno de estos errores:

1. No fijar un presupuesto

Hay personas que, cuando ven el coche de sus sueños, se lanzan a por él sin pensar en el precio. Y después vienen los problemas. Porque la deuda en sí no es mala si conseguimos el coche y podemos ir pagando a cada plazo con los intereses correspondientes, pero si nuestras previsiones fallan y en unos meses o en unos años ya no podemos pagar, en primer lugar, nos van a imponer unos intereses de demora o morosidad. A continuación, nos pueden llegar a confiscar el vehículo por impago y todos los esfuerzos iniciales se van a lanzar a la basura. Para evitar la bancarrota, debemos tener claro si podremos pagar a años vista.

Fijar presupuesto error

2. Pagar una entrada pequeña

Nos puede parecer que es mejor pagar poco a cada plazo e ir haciendo. Respecto a la entrada, también podríamos pensar que es mejor no hacer un gran desembolso inicial, ya que tendremos tiempo para ir pagando. Pues este es un error bastante común que debemos erradicar, ya que, si no pagamos una buena entrada, los intereses acabarán enterrando nuestras ilusiones en los numerosos plazos. Los expertos recomiendan dejar un 20% del precio del coche en la entrada. En resumen, antes de comprar el coche, debemos tener un cojín de ahorros.

3. Dejar de pensar en los otros gastos

Este error lo podemos vincular con el primero y viene de la euforia de comprarse un coche. Parece que solo tenemos X dinero por el vehículo, pero ¿y la gasolina? ¿Y la póliza de seguro y los impuestos? ¿Y las reparaciones? Aunque nos ilusione tener un coche, debemos preparar el escenario lo más pesimista posible para evitar sobresaltos después. Todos estos gastos mensuales deben sumarse a los que estemos pagando de cuotas. Los que prefieren no pensar en ellos, como si así no existieran, se encuentran rápidamente en problemas y a veces no pueden ni usar su flamante coche nuevo.

4. No conocer los tipos de financiación

Delante del vendedor, el mundo se hace pequeño. Si es una persona apuesta, afable, locuaz, nos va a costar decir que nos tenemos que mirar con detenimiento qué tipo de financiación queremos. Existen dos maneras de financiar un vehículo: a través de una entidad bancaria o a través del mismo concesionario. Sea cual sea la que elijamos, debemos tener paciencia para elegir bien la que nos conviene más. No caigáis en las garras del vendedor fácilmente (sin dramatizar, que los vendedores también son grandes profesionales y desde aquí valoramos mucho su trabajo).

Tipos financiación

5. Atención con el banco

El banco es la opción más generalizada porque ofrece mayor flexibilidad y más confianza en el cliente. Pero ya sabemos como son los bancos: te sacan un contrato de 40 páginas y el empleado te sonríe con impaciencia para que firmes. ¡No! Debemos mirar que todo esté en orden y sea aceptable (más abajo hablaremos un poco más sobre esto). La otra cuestión es que el banco no suelte el líquido con demasiada alegría como se hacía antes de 2008 y que realmente nosotros no seamos suficientemente solventes como para devolver el préstamo.

6. Atención con el concesionario

Otro error es no comparar las condiciones que ofrece el banco con las que ofrece el concesionario. Si estos últimos son unos aprovechados, pueden intentarte colar condiciones e intereses abusivos, pero, en general, como su intención es vender el vehículo, dan mucha flexibilidad y facilidades al cliente. Empezar a tener distintas hipotecas con los bancos puede terminar jugando en tu contra.

7. Pasar de los tipos de interés

Hay gente a quien no le interesan los tipos de interés. Y van y terminan por pagar una barbaridad cada mes. Por un lado, existe el tipo de interés fijo, que siempre se mantiene de forma estable en todos los plazos. Su punto fuerte es que nos da mucha seguridad y certeza. Por el otro lado, tenemos el tipo de interés variable, referente a distintos indicadores (normalmente va con el Euribor); con el variable tenemos la virtud de que puede hacernos rebajar el interés, pero corremos el riesgo de que suba hasta límites demasiado altos. El tipo de interés flexible es una opción menos común, pero igualmente interesante: en algunos plazos se paga menos y en otros más, adaptándose a los ingresos económicos del cliente.

8. Alargar los plazos

Este es el típico error de novato con el que los concesionarios se friegan las manos. Si pagamos este coche en 40 años, cada cuota nos saldrá increíblemente barata, ¿no? A cada cuota debemos ir sumándole los intereses, que son variables y pueden ir al alza. Un programa de financiación largo va a disparar el precio final del vehículo. Por eso, no solo los expertos sino también el sentido común recomiendan hacer cortos plazos, a no ser que por motivos económicos no podamos.

Alargar plazos

9. No plantearse las ayudas

Las administraciones pueden impulsar programas de ayuda a la compra de coches. Antes de lanzarnos a adquirir el vehículo, debemos informarnos bien de si podemos recibir una de estas ayudas. Ahora muchos países promocionan la compra de coches híbridos o eléctricos, así que veremos cómo el precio final sufre una cuantiosa rebaja. Si somos empresarios o autónomos, también tenemos que mirar si podemos deducir el IVA del vehículo.

10. No mirar con lupa los requisitos

Este error no nos hace perder dinero, pero nos puede dejar con la impotencia y la desilusión. En la mayoría de casos, los prestamistas piden 3 requisitos indispensables para acceder a un crédito. En primer lugar, miran la capacidad de solvencia del cliente. No solo debemos ser solventes, sino que debemos demostrarlo. Evidentemente, no intentemos forzar la máquina e consigamos demostrar solvencia cuando sabemos que no podremos pagar en el futuro.

En segundo lugar, tenemos que ser mayores de 18 años; para las motos, cuatriciclos, etc. para menores de edad, son los progenitores o tutores los que tengan que asumir la financiación. Finalmente, no podemos estar en una lista de morosos. Si no pasamos el filtro la primera vez, a la segunda, el banco o el concesionario va a sospechar de nosotros, con lo que no podemos fallar a la primera.

11. No mirar con lupa las condiciones

Venga, no hace falta disimular que todos hemos firmado cosas sin mirarlas demasiado. Pero con el tiempo aprendes a no dejar de leer todo el contrato y en la financiación hay conceptos como el TIN, las comisiones de apertura y cancelación o el TAE, que debemos conocer. El TIN es el porcentaje de intereses que nos cobra el banco por hacernos el préstamo y que se aplica a partir de los tipos de interés fijados por el Banco Central Europeo; la comisión de apertura se aplica al formalizar el contrato; la comisión de amortización anticipada es la cantidad de dinero que cobra la entidad cada vez que el cliente amortiza parte de lo que debe; la comisión de cancelación total el banco la aplica si el cliente cancela el préstamo de forma prematura; y el TAE, que es la suma del TIN más la comisión de apertura y la comisión de cancelación (e indica el total de intereses). Todo esto debemos conocerlo porque van a incrementar el precio final. Si no son aceptables, debemos cambiar de banco.

12. No usar un simulador de préstamos

El último error va ligado a la gente sin tanta experiencia en el mundo digital. Estos no suelen usar uns herramienta esencial en los últimos años, el simulador de préstamos. Este simulador nos indica el precio final de cada cuota de forma aproximada, sí, pero que se acaba ajustando bastante a la realidad. Además permite desglosar qué parte de la cuota pertenece al pago del coche y qué a los intereses. Incluso es recomendable utilizar distintos simuladores a la vez. Sin el simulador, vamos más a ciegas a la hora de pedir la financiación y nos pueden clavar un buen pastizal.

Simular préstamos
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