5 consejos para cuidar la amortiguación de tu coche

Descuidarse del estado de la suspensión puede comportar salidas de la vía independientemente de la calidad de los neumáticos. La amortiguación del coche es un elemento que todos conocen pero que solo unos pocos cuidan.
Consejos cuidar amortiguación coche

Tendría que ser una obligación cuidar periódicamente o echar un vistazo a todos los elementos del vehículo, no solo por una cuestión de estética o cambio de líquidos, sino porque de ello puede depender tu seguridad y la de los que te rodean.

Para los fabricantes de automóviles, la seguridad prima ante todas las cosas y es por ello que trabajan duramente para conseguir mejoras en materia de seguridad. A día de hoy, tenemos dos tipos de seguridad: la activa y la pasiva con el fin de proteger la vida de todos los ocupantes de un vehículo. Para que nos entendamos, la seguridad activa es el conjunto de sistemas y elementos que contribuyen a proporcionar la mayor eficacia y estabilidad posible al automóvil en movimiento, es decir, aquella seguridad que trabaja para evitar accidentes en la carretera (neumáticos, frenado, dirección, suspensión, etc.).

Por otro lado, la seguridad pasiva son los elementos que minimizan o reducen al máximo los daños que se pueden producir cuando el accidente es irremediable, es decir, aquellos sistemas de seguridad cuya función es protegerte al máximo cuando ya has colisionado (airbags, cinturones, cristales, etc.).

El sistema de suspensión (amortiguación), que es el que trataremos en este artículo, forma parte de la seguridad activa de prevención de accidentes. El sistema de suspensión principalmente permite que el coche se mantenga estable y abosrba todo tipo de irregularidades que se encuentre por la carretera. Posee unas barras estabilizadores que conectan las dos ruedas del eje frontal y trasero y sirven mantener estable el vehículo en las curvas.

Cómo cuidar los mortiguadores del vehículo (sistema de suspensión)

El sistema de suspensión de primeras puede pensarse que sirve para dar comodidad y confort a los ocupantes, pero no hemos de olvidar que son un elemento clave en la seguridad activa del vehículo para que no salga de la vía, nos mantendrá en contacto con el suelo absorbiendo vibraciones y evitará que los golpes afecten al bastidor.

Los amortiguadores de un vehículo podemos entenderlos como un músculo que tiene memoria, es decir, proporcionan estabilidad al vehículo disminuyendo la transmisión de irregularidades del asfalto al coche y proporcionando de esta manera un mayor aplomo y agarre al suelo, por lo que es el principal sistema encargado de la estabilidad. A la vez que todo esto ocurre, los amortiguadores con el paso del tiempo se van desgastando y es fundamental revisarlos periódicamente por cuenta propia para evitar salidas de pista.

La suspensión la podemos entender en dos partes: la primera, formada por las barras de torsión que se trata de aquel elemento que absorbe la energía del impacto del vehículo con las irregularidades del terreno y por otra parte, el amortiguador, la cual se encarga de disipar la energía absorbida por las barras de manera controlada.

Básicamente existen tres tipos de suspensión según la transferencia del impacto: la suspensión independiente es aquella que recibe el impacto sin transferirlo a la otra rueda del mismo eje, por otro lado tenemos la suspensión semi independiente que transfiere el impacto a la otra rueda del mismo eje y para terminar nos encontramos con la suspensión dependiente, el impacto que sufre una rueda es distribuido entre todas las demás.

Suspensión vehículo

Luego existen tres maneras en que los amortiguadores absorben los impactos de la carretera: la mecánica donde en este caso los “va y vienes” de las ruedas son absorbidos por muelles (la más conocida), la hidráulica, donde un conjunto de hidráulicos aguantan los movimientos de las ruedas y la hidroneumática, donde se combina la acción de un líquido y un gas para resistir los desplazamientos de los neumáticos, nosotros en este artículo nos centraremos en la mecánica.

En definitiva, lo que normalmente ocurre es un deterioro progresivo de los amortiguadores. Cuando esto sucede, el automóvil, al pasar por encima de irregularidades tiende a botar a lo que el conductor se va acostumbrando y hace que no notemos el deterioro, mucho cuidado, si el coche bota es más difícil mantenerlo en contacto con la vía.

En el artículo de hoy te daremos 5 consejos para cuidar uno de los elementos que conforman la seguridad activa de tu vehículo, el sistema de suspensión o amortiguación, uno de los principales protagonistas en velar por tu seguridad y que no se le da la importancia debida.

1. Atento a los resortes

El resorte de suspensión es el eslabón, es decir, el elemento que sirve de enlace y relación entre las ruedas y la carrocería del vehículo. Su función principal es compensar los desniveles e irregularidades de la carretera y garantizar la estabilidad en la conducción además de garantizar el contacto entre las ruedas y la carretera.

Están pensados para que duren toda la vida útil del coche, pero hay casos en que estos se desgastan y hay que reemplazarlos urgentemente. La manera de identificar su desgaste es si escuchas golpes al pasar por algún tope o resalto, esto puede evidenciar que los resortes están desgastados y por lo tanto, no pueden proveer la estabilidad correcta para tu seguridad. Si esto sucede no dudes en acudir a tu mecánico de confianza para que los revise, la recomendación es que revises los resortes (y amortiguadores) a los 20.000 km.

Resortes

2. Si dudas, chequea los amortiguadores (con tu peso)

Los amortiguadores son los encargados de reducir las vibraciones continuas a las que se exponen los resortes y técnicamente se conocen como amortiguadores de vibraciones. Estos convierten la energía cinética en térmica mediante la fricción del fluido, lo que implica que el flujo de aceite se distribuye por los pasos de la válvula en el amortiguador, reduciendo así desde el principio las vibraciones de los resortes.

En definitiva, los amortiguadores reducen las oscilaciones (rebotes) de los resortes cuando pasamos por encima de irregularidades del camino, son “la capa” que cubren los resortes. Nuestro consejo es revisar periódicamente el estado de los amortiguadores empujando tu mismo hacia abajo en una esquina del coche. Si el automóvil rebota más de un par de veces es un posible indicativo de que los amortiguadores están en mal estado/desgastados, la vida útil de los amortiguadores oscila entre los 60.000 y los 80.000 km.

3. Mantén las llantas en buen estado

Posiblemente es uno de los consejos más importantes para cuidar el sistema de suspensión de tu coche. Tener en buen estado las llantas es un requisito indispensable para un óptimo funcionamiento de la suspensión además de velar por el estado de tus neumáticos. El desgaste no solo se produce pasando por terrenos irregulares sino por conducir regularmente con unas llantas en mal estado que desnivelan el sistema de suspensión deteriorando con el tiempo los componentes internos.

Por lo tanto, evita pegar “bordillazos” cuando aparques, revisa la fecha de fabricación de las llantas las cuales tienen una vida útil de aproximadamente 5 años, procura que todas las válvulas estén tapadas para evitar pérdidas de aire y revisa la presión de las llantas además de un conducción responsable sin conducciones temerarias que sobrecaliente las llantas.

Llantas coche

4. Mucho cuidado con el exceso de peso

El exceso de peso altera de manera directa el comportamiento del coche en su totalidad. Uno de los principales problemas de sobrecargar el vehículo es que acortas la vida útil del sistema de suspensión (y más si todo el peso va al maletero).

Como acabamos de decir, la amortiguación del eje trasero es la más afectada cuando se sobrecarga un vehículo y en estos casos, es frecuente que se produzcan sobrevirajes al conducir por curvas lo que puede provocar la pérdida del control por falta de estabilidad y un posible accidente grave. Además, muchos otros factores se ven expuestos a la carga de peso, como es el caso del sistema de frenos donde aumenta significativamente la distancia de frenada.

El fenómeno de sobrecargar el coche es un mal hábito muy interiorizado entre los conductores, nuestro consejo (y no solo para velar por el sistema de suspensión) es distribuir el peso por todo el coche para nivelar la carga manteniendo los paquetes de mayor peso en el centro del vehículo.

5. Pase sobre los baches con tranquilidad

Nos encontramos con más baches, badenes y resaltos a diario de los que cabría imaginarse. Las llantas y los neumáticos son los principales damnificados de pasar por encima de ellos como si no estuvieran allí. Como hemos dicho en el punto 3, las llantas son un elemento fundamental para el buen estado de nuestro sistema de suspensión.

Una conducción agresiva por los baches puede provocar severas abolladuras en la llanta, dado que la llanta y el neumático han de tener un perfecta sincronización para garantizar un buen nivel de presión, la abolladura conlleva al desfase de ésta, provocando pérdidas de presión que dañan directamente a nuestras suspensiones. En concreto los brazos de suspensión (el elemento que conecta la carrocería con el pivote de dirección, por ejemplo) se dañan ocasionando fuentes de crujidos, vibraciones o cascabeleos.

Baches carretera
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