Los 9 diferencias entre coches eléctricos y de hidrógeno (explicadas)

Ambas formas de energía se están posicionando en los últimos tiempos como las soluciones más viables de sostenibilidad en la industria de la automoción. No obstante, presentan algunas diferencias que conviene analizar comparando coches eléctricos y de hidrógeno.

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Que parte del futuro pasa por una transición ecológica en el mundo de la automoción es algo que nadie pone en tela de juicio. Prueba de ello son la aparición de versiones híbridas, eléctricas e incluso de hidrógeno de modelos pertenecientes a las principales marcas de coche, además del objetivo que persigue la Unión Europea de alcanzar los 30 millones de vehículos cero emisiones en el año 2030.

Por todo ello, desde TopDriverz creemos que es necesario dedicar un artículo a explicar las diferencias, en varios aspectos, que hay entre el hidrógeno y la electricidad y para ver qué aportan y qué pueden llegar a aportar al planeta en un vehículo para asegurar su bienestar.

Eléctricos vs hidrógeno: ¿qué diferencias hay entre coches?

Tras esta introducción, es el momento de poner la lupa en las características que presentan, por norma general, ambas materias para poner su granito de arena a hacer de este mundo un lugar mejor donde vivir. No obstante, es preciso advertir que ambos se cimentan sobre la misma base mecánica: uno o múltiples motores de electricidad trabajan a puro rendimiento con una batería que resguarda la energía que requieren

1. Medios y forma de obtención de la energía

Los eléctricos puros y duros se nutren de un enchufe como los de toda la vida para cargar su batería, mientras que los de hidrógeno la recargan haciendo uso de una pila de combustible, la cual capta oxígeno de la atmósfera. Esa combinación entre oxígeno e hidrógeno sometido a altas presiones despierta una reacción química que genera electricidad y vapor de agua, de ahí que los coches de hidrógeno requieren un depósito en el que poder acoger esa sustancia química, lo cual brilla por su ausencia en los eléctricos.

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2. Autonomía, carencia en uno y virtud en el otro

El tiempo que tarda en consumirse la energía es mucho mayor en un automóvil que se nutre del hidrógeno que en otro que emplea la electricidad. La demostración es la autonomía que ofrecen modelos como el Toyota Mirai (650 kilómetros), el Honda Fuel Cell Clarity (579 kilómetros) y el Hunday Nexo (666 kilómetros).

Por contra, la distancia que es capaz de recorrer un coche eléctrico de promedio se ubica entre los 300 y los 400 kilómetros. Para hacerse una idea de lo que les separa en este sentido, ir de Madrid a Sevilla (y viceversa) es imposible sin hacer, como mínimo, una parada con una duración superior a los 30 minutos si se emprenden cualquiera de estos hipotéticos trayectos con un compañero eléctrico, cosa que no ocurre con uno de la otra tipología.

Muestra de ello es el supercargador de Tesla V3, que contiene una potencia máxima de 250 kW (25 kilómetros por cada minuto de carga) que le permite garantizar 250 kilómetros de distancia autónomos en diez minutos, lo cual está bien para viajes cortos pero cojea en desplazamientos más extensos.

3. Tiempo de recarga

Nuevamente el hidrógeno se presenta como una alternativa más atractiva analizando la situación desde los minutos invertidos en su carga. En menos de diez minutos, entre cinco y ocho, se puede llenar completamente su depósito. Todo lo contrario a lo que ocurre con un eléctrico, que necesita varias horas para poner a tope su recipiente.

4. Oferta de modelos

Un punto a favor que se puede anotar la electricidad pura y dura es que la cantidad de modelos de coches que se han lanzado al mercado estos últimos años supera ampliamente a la que corresponde con unidades equipadas con hidrógeno. Por lo tanto, el usuario se encuentra con grandes dificultades a la hora de conseguir un compañero de cuatro ruedas con el que disfrutar de su infinita autonomía con la conciencia tranquila de no contaminar el medio ambiente a través de la conducción. De hecho, grandes marcas como Audi o BMW se han planteado lanzar sus unidades alimentadas con hidrógeno más tarde, de hecho la segunda se ha fijado el año 2025 como objetivo.

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5. Estaciones de recarga

Esta situación que se acaba de comentar se replica en el caso de la disponibilidad de estaciones en las que dotar de alimentación a los coches. Alrededor de 5000 sitios hay por toda España para cargar un coche eléctrico. Entre ellos figura una estación Repsol localizada en Álava de carga ultrarrápida que, para los coches que puedan soportar su potencia, les permite cargar la batería completamente en menos de diez minutos, tal y como aseguró la compañía energética en su momento.

Por su parte, las hidrogeneras, que es como se les llama a los lugares de recarga para los coches de hidrógeno, son muy muy escasas en España con tan solo seis entre públicas y privadas, además de que son experimentales en la mayoría de casos, por lo que no están abiertas al público como tal. Se encuentran en Madrid, Sevilla, Albacete, Zaragoza, Huesca y Puertollano (Ciudad Real).

No obstante, se espera que esta red de puntos crezca en el próximo lustro, como reza un informe elaborado por la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), que asegura que su expansión necesita alcanzar unas 150 zonas en el año 2026 como horizonte, aunque de todas formas el Gobierno también tiene un plan para ello. Todo lo contrario ocurre con las estaciones de recarga eléctrica, que incluso en algunos casos se puede llevar a cabo esta acción en el propio domicilio del usuario, aunque de forma más lenta.

6. Contaminación

Dentro de lo que cabe, ambos son ecológicos, pero uno más que otro, y eso pasa porque los modelos que funcionan con hidrógeno incluyen sistema de escape, algo que no tienen los de electricidad, y además lo único que expulsan por esa parte es el vapor de agua ya mencionado en estas líneas. De hecho hay modelos que purifican el aire, como el Nexo que se ha comentado antes, que tiene la capacidad de hacerlo con 26.9 kilos, que es lo mismo que respiran 42 adultos. Otra similitud: con 100.000 Nexos en circulación se consigue el mismo impacto en la reducción de contaminación que con la plantación de más de medio millón de árboles.

7. Precio

El coste económico que el consumidor debe asumir para hacerse con un modelo de hidrógeno resulta prohibitivo para muchos bolsillos. Para hacerse una idea, el Hyundai Nexo se sitúa en unos 70.000 €, lo que no es algo frecuente en la marca surcoreana. Esto es resultado de los elevados gastos de producción que implica la tecnología del hidrógeno, que se origina en la dificultad que entraña disociarlo de otras sustancias como puede ser el agua, ya que no está aislado en la naturaleza.

8. Eficiencia energética

Según un estudio realizado por una consultora independiente en colaboración con la agencia Transport & Environment, a la hora de llenar el depósito de un coche eléctrico y de otro de hidrógeno se concluyó que la eficiencia energética del primero ronda el 95 % y la del segundo está limitada a un 60 % aproximadamente. En general, los números se van hasta un 73 % en el caso de los eléctricos y a un 22 % con las unidades de hidrógeno.

Este hecho es una consecuencia de que solamente se pierda electricidad en el transporte a casa en un coche eléctrico al hacer esa operación, mientras que la electrólisis necesaria para generar hidrógeno y almacenarlo lastra en ese sentido al otro protagonista.

9. Potencia de motor

La unidad de potencia que suelen equipar los eléctricos cuenta generalmente con mayor dosis de potencia respecto a los de hidrógeno, lo que le otorga ventaja durante los trayectos en carretera a la hora de valorar sus prestaciones y comportamiento.

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Qué elegir entonces, ¿un coche eléctrico o de hidrógeno?

Dicho esto, a corto plazo es preferible elegir un coche eléctrico por el menor coste económico que supone, la disponibilidad de puntos de carga por toda la geografía española y lo inasumible que son los modelos alimentados con hidrógeno por su altísimo precio y la escasez de alternativas próximas (geográficamente hablando) a la mayoría de habitantes de España.

Sin embargo, a largo plazo lo cierto es que se agradece contar con vehículos de hidrógeno por los mayores beneficios que aportan al medio, pero para eso es necesaria una apuesta decidida de las instituciones por dotarlos de infraestructuras para que su recarga no sea una odisea ni su adquisición un lujo.

¿Cuál es la mejor solución para garantizar una movilidad sostenible en los coches?

No hay una verdad absoluta para responder esta pregunta, pero desde el Centro Nacional del Hidrógeno apuntan a que puede pasar por el hidrógeno verde. Y es que es preciso indicar que hay varias metodologías para obtener este gas, y no todas son completamente ecológicas como es el caso de la gasificación de la biomasa.

A través de la energía fotovoltaica y de lo que se conoce como electrólisis, que es un proceso que rehúye de emisiones contaminantes para generar hidrógeno, se puede romper una molécula de agua para generarlo junto a oxígeno limpiamente de forma que todo sea sostenible de principio a fin.

Ojalá que esta entrada comparativa entre coches eléctricos y de hidrógeno hayan resuelto vuestras dudas a la hora de pensar en el futuro que nos espera a la hora de subirnos a un vehículo. Al fin y al cabo, el cuidado de la Tierra depende de todos nosotros.

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